Apóstol
Conmemoración:
3 de julio
"Tomás
cayó de rodillas y exclamó: "Señor
mío y Dios mío!"
Jesús replicó: "Has creído, Tomás,
porque me has visto.
Bienaventurados quienes han creído sin haber visto."
Este
3 de Julio celebramos la fiesta de Santo Tomás,
uno de los doce hombres que Jesús eligió y
preparó para la predicación de la Buena Nueva
y quien fue conocido por su incredulidad y acto de fe consiguiente,
ante la noticia de la Resurrección de Jesús.
La
fe de este santo Apóstol se despertó una vez
que Jesús le hubo hablado y que tocó sus sagradas
llagas. La Tradición nos dice que Santo Tomás
predicó el Evangelio a los partos, medos, persas y
después pasó a la India y allí sufrió el
martirio dando testimonio de su fe en Jesús resucitado.
En
nuestros días se hace muy necesaria una vida humana
de fe. El hombre necesita vivir libre del prejuicio de que
la fe empequeñece, recorta la libertad intelectual,
disminuye el señorío propio, resta capacidad
de iniciativa, etc. Muy por el contrario, conocer a Dios,
creer a Dios, y de modo particular cuanto ha revelado acerca
de los hombres, eleva al creyente sobremanera respecto a
los que desconocen cuanto a Dios se refiere.
Por
ello pidamos hoy a nuestro Señor que nos enseñe
a convertir nuestro corazón, repitiendo a diario la
respuesta de Tomás: “Señor mío
y Dios mío”. Y que la Virgen Santísima,
maestra de fe, de esperanza y de amor, nos colme de su alegría,
para saber contagiar a otros muchos del entusiasmo inigualable
de creer en Dios.
Jesús
te ama.