8 de febrero 2010 Lunes V 1Re 8, 1-7.9-13
Salomón organiza una gran fiesta para celebrar el traslado del Arca de la alianza al templo. El texto dice que: « En el arca sólo había las dos tablas de piedra que colocó allí Moisés en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas, al salir de Egipto».
Señor que tu Ley de amor, sea siempre mi norte.
Evangelio según San Marcos 6,53-56.
Después de atravesar el lago, llegaron a Genesaret y atracaron allí. Apenas desembarcaron, la gente reconoció en seguida a Jesús, y comenzaron a recorrer toda la región para llevar en camilla a los enfermos, hasta el lugar donde sabían que él estaba. En todas partes donde entraba, pueblos, ciudades y poblados, ponían a los enfermos en las plazas y le rogaban que los dejara tocar tan sólo los flecos de su manto, y los que lo tocaban quedaban curados.
Las referencias de Marcos a términos concretos como "esteras de paja", "mendicidad", y "tocar el borde de su manto ", nos recuerdan de los primeros milagros de Jesús. El relato de Marcos está repleto de acciones y movimientos: un barco está amarrado, la gente corre, llevan a los enfermos a cualquier lugar donde esté Jesús. Entra reflexivamente en la escena: observa a las personas, mira lo que hacen, escucha lo que el Señor te está diciendo.
1 Reyes 8, 1-7.9-13
Entonces Salomón convocó cerca de él, en Jerusalén, los ancianos de Israel, todos los jefes de las tribus y los principales de los linajes de Israel, para trasladar el arca de la alianza del Señor desde la ciudad de David, que es Sión. Todos los hombres de Israel se reunieron junto al rey Salomón para la fiesta del mes de Eitanim, que es el mes séptimo. Cuando todos los ancianos de Israel hubieran llegado, los sacerdotes tomaron el arca. Con el arca del Señor subieron la tienda del encuentro y todos los objetos sagrados que contenía. Todo lo llevaban los sacerdotes y los levitas. El rey Salomón, con toda la asamblea de Israel reunida junto delante del arca, sacrificó ovejas y terneros en tanta cantidad que no se podía contar ni calcular. Los sacerdotes llevaron el arca de la alianza del Señor en su lugar, en la cámara interior del santuario, el lugar santísimo, bajo las alas de los querubines. Los querubines, en efecto, desplegaban las alas hacia el lugar del arca y cubrían el arca y sus barras. Dentro del arca sólo estaban las dos tablas de piedra que Moisés había depositado en el Horeb, cuando el Señor pactó con los israelitas, después de que salieran del país de Egipto.
Cuando los sacerdotes hubieran salido del lugar santo, la nube llenó el templo del Señor. Los sacerdotes no podían oficiar. La nube lo impedía, ya que la gloria de Dios había llenado su templo. Entonces Salomón dijo:
- Tú, Señor, has dicho que quieres habitar en la oscuridad. Por eso te he construido una mansión espléndida, un lugar donde habites para siempre.
"El Señor quiere habitar en la oscuridad"
El estilo literario de este texto es el de "historia sagrada": el pueblo de Israel mira hacia atrás, y recuerda los acontecimientos importantes de su historia, siempre a la luz de la fe.
En este caso nos encontramos con lo que hoy podríamos llamar un gran acontecimiento de religiosidad popular: los ancianos, los sacerdotes, los levitas y todo el pueblo, llevando ante el rey y después al templo solemnemente, podemos imaginar que con cánticos rituales, los " sacramentos "del judaísmo de aquel tiempo: el arca donde estaban las tablas de la ley.
Encontramos una tensión: el hombre quiere construir un lugar "digno de Dios", donde el pueda ofrecer sacrificios, alabar y alabar, expresar su fe ... Esto es la necesidad humana de la "liturgia", de tener objetos materiales y hacer actos "sagrados" que de alguna manera nos recuerden y nos refieran a Dios. Pero Dios prefiere habitar en el "nube oscura", donde el hombre, pese a su deseo (que al final se puede corromper fácilmente en deseo de cosificación y manipulación de Dios), no puede acceder.
En la tensión entre el colectivo y el individual en la fe, donde me siento más cómodo? ¿Y entre la sacramentalidad y la interioridad...?
Es importante que nos vamos dando cuenta de nuestro "estilo de creer", sin menospreciar los demás, si es honesto y profundo, posiblemente es allí donde y como Dios nos quiere comunicar personalmente. Del enorme cajón de prácticas espirituales, no tenemos que utilizar todo. Aprendemos qué es lo que le va bien a nuestra fe ya nuestro crecimiento, y practicamos-lo.
San Cirilo de Alejandría (380-444), obispo y doctor de la Iglesia. Comentario al evangelio de Juan, 4
«Los que lo tocaban se ponían sanos»
Incluso para resucitar a los muertos, el Salvador no se contenta con actuar sólo de palabra, portadora en sí de órdenes divinas. Para esta obra tan magnífica, toma como cooperadora, si se puede decir así, su propia carne a fin de que se vea que ella tiene el poder de dar la vida, y para demostrar que es una con él: es, en efecto, su carne, la de él y no un cuerpo extraño.
Es eso lo que ocurrió cuando resucitó a la hija del jefe de la sinagoga, al decirle: «¡Niña, levántate!» (Mc 5,41). La cogió de la mano, según está escrito. Porque era Dios, le devolvió la vida por un mandato todopoderoso, y la vivificó a través del contacto con su santa carne -con lo cual testifica que tanto en su cuerpo como en su palabra, obraba una misma energía. Igualmente, cuando llegó a una ciudad que se llamaba Naím, en la que llevaban a enterrar al hijo único de la viuda, llegó y tocó el féretro diciendo: «¡Muchacho, a ti te lo digo, levántate!» (Lc 7,14).
Así que, no sólo confiere a su palabra el poder de resucitar a los muertos, sino que sobre todo, para mostrar que su cuerpo es vivificante, toca a los muertos, y a través de su carne hace pasar la vida a sus cadáveres. Si el sólo contacto con su carne sagrada da la vida a un cuerpo que se descompone ¿qué provecho no vamos a encontrar en su vivificante eucaristía cuando hagamos de ella nuestro alimento? Transformará totalmente en un bien para sí mismos, o sea, la inmortalidad, a los que habrán participado de ella.
EL SECRETO DE LA CONSTANCIA
No puede ser que nuestra oración sea como una especie de arritmia. Ahora, si... ahora a medias... y ahora, pues una temporada olvidando-la. Como respiramos, como comemos, como descansamos... la oración tiene la necesidad de normalizar a la vida del creyente. Somos llamados a la constancia.
La primera cuestión que nos plantea esta irregularidad, es intentar ver las razones que la motivan. Son muchas y también pueden ir variando según las épocas de la vida. Las más importantes pueden ser: falta de paz y serenidad en el ritmo vital, esperar resultados inmediatos, horarios laborales inhumanos, esperar inútilmente los consuelos espirituales que no acaban de llegar, prioridad de hecho, que pasan por delante de otras opciones, pensar que Dios ya no nos valora o que lo hemos defraudado ...
Los estilos y las velocidades a que estamos sometidos en nuestra sociedad no son los más favorables para una oración bien ordenada y constante. Más bien la complican. Y posiblemente es cuando más la necesitaríamos. Hay mucha gente que desbordada, que no tiene ya las manos en el timón de la propia vida, y que parece que la guíen de lejos, a distancia. Cómo sería de urgente poder utilizar un rato diaria para serenar el espíritu y conectar con la Palabra de Vida!
La constancia no puede estar condicionada por tantos impedimentos. Mucha gente van al gimnasio cada día o tres veces por semana. Otros al cine, o siguen atentamente unos determinados programas de televisión, son adictos a determinados conciertos, tienen tiempo para escuchar música, para ir a tomar una copa y ir con los amigos ..... y dicen "no puedo orar, no tengo tiempo". Hombre! Seamos serios, tienes una jerarquía de valores en la que la oración ocupa un lugar bajo, y cae frente a otras cosas que para ti son más importantes y valiosas.
La constancia es el resultado de una convicción: la oración es fundamental para mi vida.
La constancia es el resultado de una experiencia: cuando ruego experimento mayor serenidad y paz.
La constancia es el resultado de un amor: Él me ama.
La constancia es el resultado de una solidaridad: quiero más y mejor a los demás.
¿Qué vida quieres realmente llevar?
¿Quieres estar más sereno y vivir con más paz?
¿Tienes sed de Dios?
¿Te importan realmente los demás?
Según sean las respuestas a estas preguntas será tu constancia
SI LE TOCO EL BORDE DEL MANTO SANARE 1R 8, 1-7.9-13; Salm 131, 6-10; Marcos 6, 53-56
Hoy vemos a Jesús en plena actividad taumatúrgica. Las multitudes acuden a su presencia con una idea muy clara, que sane a sus enfermos. Es ese un deseo muy natural. Conozco padres que se han endeudado buscando la salud de sus hijos y a muchas personas que se han agarrado como a un clavo ardiente a cualquier posibilidad con tal de recobrar la salud. A la misma santa Teresa su padre la llevó a un curandero cuando estuvo enferma. Aquí es distinto, Jesús es Señor de cuerpos y almas. Como Dios lo puede todo. Y, de hecho, combate la enfermedad, que daña al hombre y es consecuencia del pecado.
Llama la atención la petición de las gentes, que "le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto". Es un acto de fe. Y, nos dice el evangelio, que quienes lo hacían se ponían sanos.
En la primera lectura Salomón nos dice que quien puso el sol en el cielo gusta de habitar en las tinieblas. Se refiere a la nube que toma posesión del Templo de Jerusalén que ha edificado el rey. Pero también se refiere, figuradamente, a la divinidad escondida por el misterio de la Encarnación. Lo que las multitudes intuían nosotros lo sabemos de cierto. Jesús es Dios y hombre. Vemos su humanidad, pero sabemos que también es Dios.
A nosotros Jesús nos da mucho más que el borde de su manto. Nos permite entrar en plena comunión con Él por el sacramento de la Eucaristía. Sucede en ese sacramento que Dios también está escondido. Nosotros vemos las especies de pan y de vino y, sin embargo, es Jesucristo.
Leyendo este evangelio caemos en la importancia de hacer actos de fe antes de comulgar para saber bien a quien recibimos. La Iglesia dice que para comulgar es necesario saber que aquello no es pan sino el cuerpo de Cristo. Por eso adoramos la Eucaristía. Pero, que oportuno, antes de cada comunión, renovar nuestra fe en la presencia real. Si acudiéramos con fe veríamos también milagros. No serán curaciones físicas pero si que nos supondrá la sanación del alma. Quizás tengamos alguna enfermedad espiritual, que no es necesariamente un pecado. Podemos acudir a Cristo. Nosotros, como la gente de Palestina, también sabemos dónde está el Señor. Podemos acercarnos sin miedo y Él viene a lo más íntimo de nosotros con el deseo de acrecentar nuestra vida de gracia y liberarnos de todas las esclavitudes que nos impiden amar según la medida de su corazón
Un genio no es un hombre que tiene el alma muy grande, sino un hombre de cuya alma podemos alimentarnos. En los santos la cosa es aún más clara: son santos porque no se reservaron nada para sí, sino que se entregaron a todos cuantos les rodeaban.
Jesús, que acababa de multiplicar los panes compadeciéndose de la multitud, les da después, a los discípulos, un susto tremendo. Por así decirlo, se trata de una de esas «bromas del Altísimo». Una vez que se les pasó el miedo de haber visto a Jesús caminando sobre las aguas, tocan tierra de nuevo. ¡Qué personalidad la de Cristo! En cuanto bajó de la barca, le reconocieron y corrieron a Él. ¡Es la fuerza de los santos, la fuerza de Dios! Cada tarde, al volver del trabajo, anhelamos encontrar a nuestros seres queridos y disfrutar de la paz del hogar. El esfuerzo cotidiano exige un buen descanso. Jesús no se detuvo a contemplar su cansancio, su fatiga ni siquiera, si estaba o no dentro de su horario de trabajo o si se le pagaría una prima extra. Esta es la verdadera generosidad. Esto es no reservarse nada para sí, sino entregarse a los demás.
Le traían enfermos. Deseaban, al menos tocar la orla de sus vestidos para ser curados. A nosotros, Dios no nos pide directamente que curemos enfermos o hagamos todo tipo de milagros. Quizá no esté a nuestro alcance. Pero sí podemos dar una palabra de aliento al compañero de trabajo. Una sonrisa a quienes suben con nosotros en el ascensor. Una atención y un recuerdo en la oración para quien nos pide ayuda por la calle. La alegría y el detalle con nuestra esposa o esposo y nuestros hijos, a pesar de la tensión acumulada en el trabajo. Cosas sencillas pero que, a los ojos de Dios, tienen un valor inmenso. Los genios, los grandes santos, lo han sido a base de estos pequeños pero valiosos actos de amor y generosidad. Y tú, ¿qué esperas para ser feliz?
San Jerónimo Emiliani
(o Miani) nació en Venecia el 1486. Huérfano de padre en tierna edad, fue sabiamente educado en la fe cristiana por la madre, Dionora Morosini, mujer de sentimientos muy elevados. En 1506, entró en la vida pública, dedicándose sobre todo al ejercicio de las armas. Pasó a ser soldado de la Serenísima República, y en 1511 fue enviado a la fortaleza de Castelnuovo de Quero, situada a la orilla del Piave, con carácter de Gobernador regente.
En el Santuario de la 'Madonna Grande' en Treviso, Jerónimo promete solemnemente de entregarse totalmente al servicio de Dios y del prójimo. Al volver a Venecia, repartió su patrimonio a los pobres y se asoció a la Compañía del Divino Amor, que se dedicaba, en particular, a la asistencia de los enfermos 'incurables'. También él contrajo, en este servicio, una grave enfermedad, que superó gracias a su robusta fibra, y con nuevas energías volvió al servicio de la caridad.
Su corazón, muy sensible a todas las miserias humanas quedó profundamente impresionado viendo la deplorable condición de muchísimos niños, faltos de padres y abandonados al destino.
Empezó a dar asilo a unos de estos huérfanos, en su propia casa; y enseguida, como el número iba aumentando, abrió para ellos una casa cerca de la Iglesia de San Basilio y otra cerca de la Iglesia de San Roque, en Venecia. A los huérfanos, el Santo enseñaba los primeros elementos del saber y al mismo tiempo las nociones fundamentales de la fe cristiana. Además procuraba que aprendieran un oficio, para que pudieran entrar a formar parte de la sociedad, como elementos vivos y activos, aptos para desenvolver con dignidad su personalidad humana y cristiana. Fundó y asistió muchos orfelinatos en todo Italia y también en algunas regiones fuera de ella.
Cuando el Santo se dio cuenta que se iba debilitando físicamente y que tenía que dejar ya sus andanzas apostólicas de caridad, escogió como morada predilecta el pequeño pueblo de Somasca, cerca de Lecco. En este lugar, su ardiente fervor espiritual, podía contar con soledad, oración y meditación.
Murió santamente al amanecer del 8 de Febrero de 1537 a la edad de 51 años, víctima de su misma caridad. Beatificado en 1747, fue proclamado Santo en el año 1767. El Papa Pío XI lo proclamó "Patrono Universal de los huérfanos y de la Juventud abandonada". Su Fiesta se celebra cada año el 8 de Febrero, día de su tránsito al cielo.
Oremos: Dios, Padre bondadoso, que hiciste a San Jerónimo protector y padre de huérfanos, concédenos, por su intercesión y méritos, conservar con fidelidad el espíritu de adopción por el que nos llamamos y somos hijos tuyos. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo
San Jean de Matha
Confesor (1160-1213)
Saint Jean de Matha, de una ilustre familia, en la Provenza, se consagró al Señor el día de su nacimiento.
Brilló, desde joven, por el instinto de la caridad divina.
Distribuía en los pobres el dinero que sus padres le daban para sus placeres, todos los viernes.
Ayudaba a los enfermos en los hospitales, en el proceso de curación y a todos los que estaban a su alrededor.
Esta es la admirable conducta, no hay razón para no poder creer que el piadoso joven merece convertirse en el padre de una gran orden de la caridad.
Oremos: Señor Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor a Dios y al prójimo es el compendio de toda tu ley, haz que, imitando la caridad de San Jean de Matha, seamos contados un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.
Santa Josefina Bakhita
En su biografía Bakhita cuenta su propia experiencia al encontrarse con los buscadores de esclavos. "Cuando aproximadamente tenía nueve años, paseaba con una amiga por el campo y vimos de pronto aparecer a dos extranjeros, de los cuales uno le dijo a mi amiga: 'Deja a la niña pequeña ir al bosque a buscarme alguna fruta. Mientras, tú puedes continuar tu camino, te alcanzaremos dentro de poco'. El objetivo de ellos era capturarme, por lo que tenían que alejar a mi amiga para que no pudiera dar la alarma.
Sin sospechar nada obedecí, como siempre hacia. Cuando estaba en el bosque, me percate que las dos personas estaban detrás de mí, y fue cuando uno de ellos me agarró fuertemente y el otro sacó un cuchillo con el cual me amenazó diciéndome: 'Si gritas, morirás! Síguenos!'".
Los mismos secuestradores fueron quienes le pusieron Bakhita al ver su especial carisma.
Luego de ser capturada, Bakhita fue llevada a la ciudad de El Obeid, donde fue vendida a cinco distintos amos en el mercado de esclavos.
Nunca consiguió escapar, a pesar de intentarlo varias veces. Con quien más sufrió de humillaciones y torturas fue con su cuarto amo, cuando tenía más o menos 13 años. Fue tatuada, le realizaron 114 incisiones y para evitar infecciones le colocaron sal durante un mes. "Sentía que iba a morir en cualquier momento, en especial cuando me colocaban la sal"
El comerciante italiano Calixto Leganini compró a Bakhita por quinta vez en 1882, y fue. "Esta vez fui realmente afortunada - escribe Bakhita - porque el nuevo patrón era un hombre bueno y me gustaba. No fui maltratada ni humillada, algo que me parecía completamente irreal, pudiendo llegar incluso a sentirme en paz y tranquilidad".
En 1884 Leganini se vio en la obligación de dejar Jartum, tras la llegada de tropas Mahdis. Bakhita se negó a dejar a su amo, y consiguió viajar con él y su amigo Augusto Michieli, a Italia.
La esposa de Michieli los esperaba en Italia, y sabiendo la llegada de varios esclavos, exigió uno, dándosele a Bakhita. Con su nueva familia, Bakhita trabajo de niñera y amiga de Minnina, hija de los Michieli.
Bakhita y Minnina ingresaron al noviciado del Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia, tras ser aconsejadas por las hermanas. Esta congregación fue fundada en 1808 con el nombre de Instituto de las Hermanas de la Caridad en Venecia, pero son más conocidas como hermanas de Canossa
Recibió el bautismo, primera comunión y confirmación, al mismo tiempo, el 9 de enero de 1890, por el Cardenal de Venecia. En este momento, tomó el nombre cristiano de Josefina Margarita Afortunada.
Ella misma cuenta en su biografía que mientras estuvo en el Instituto conoció cada día más a Dios, "que me ha traído hasta aquí de esta extraña forma".
La Señora de Michieli volvió de Sudán a llevarse a Bakhita y a su hija, pero con un gran coraje, Bakhita se negó a ir y prefirió quedarse con las Hermanas de Canossa. La esclavitud era ilegal en Italia, por lo que la señora de Michieli no pudo forzar a Bakhita, y es así que permaneció en el Instituto y su vocación la llevó a convertirse en una de las Hermanas de la Orden el 7 de diciembre de 1893, a los 38 años de edad.
Algo que le costó demasiado trabajo fue escribir su autobiografía en 1910, la cual fue publicada en 1930. En 1929 se le ordena ir a Venecia a contar la historia de su vida. La salud de Bakhita se fue debilitando hacia sus últimos años y tuvo que postrarse a una silla de ruedas, la cual no le impidió seguir viajando, aunque todo ese tiempo fue de dolor y enfermedad. Se dice que le decía la enfermera: "¡Por favor, desatadme las cadenas... es demasiado!". Falleció el 8 de febrero de 1947 en Schio, siendo sus últimas palabras: "Madonna! Madonna!"
En la ceremonia de beatificación, el Santo Padre reconoció el gran hecho de que transmitiera el mensaje de reconciliación y misericordia.
"Si volviese a encontrar a aquellos negreros que me raptaron y torturaron, me arrodillaría para besar sus manos porque, si no hubiese sucedido esto, ahora no sería cristiana y religiosa".
S.S. Juan Pablo II la canonizó el 1 de octubre del 2000.
Fue santificada por el pueblo, por lo que en 1959 la diócesis local comenzó las investigaciones para encontrarla venerable. Todo salió muy bien y fue así que el 1 de diciembre de 1978 fue declarada Venerable. Por tanto, el proceso para declararla santa empezó con gran auge y el 17 de mayo de 1992 fue beatificada por Juan Pablo II y se declaró día oficial de culto el 8 de febrero. Su espiritualidad y fuerza la han convertido en Nuestra Hermana Universal, como la llamó el Papa
Oremos: Señor Dios, que otorgaste a Santa Josefina una especial dignidad como hija tuya y esposa de Cristo, por su obediente entrega, concédenos que movidos por su ejemplo, acompañemos a Jesús crucificado en los hermanos con amor constante y misericordia perseverante. Por el mismo Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos
"Todos podemos recibir en Lourdes una curación"
Según el expresidente de la Oficina médica del santuario de Lourdes
LOURDES, lunes 8 de febrero de 2010. "Todos podemos recibir en Lourdes una curación si la pedimos y la esperamos con fe y perseverancia", afirma el expresidente de la Oficina médica del santuario de Lourdes, el doctor Patrick Theillier.
En un artículo que la revista France Catholique publicará este viernes, Theillier explica que esa curación "puede no ser tan espectacular como para ser considerada un milagro".
Sin embargo, "afecta de una manera profunda y duradera a la persona que la vive, en todo su ser, cuerpo, alma y espíritu".
Y asegura que "estas curaciones son verdaderamente innumerables". El médico explica que esto no quiere decir que no haya curaciones milagrosas -en Lourdes oficialmente se han reconocido hasta el momento 67-.
"Estos milagros han sido necesarios en el inicio de la Iglesia -contnúa-. En efecto, para que la fe aumente, debe ser apoyada por los milagros".
Pero, se pregunta: "¿acaso no necesitamos, más que hace 100 o 150 años, ser aliviados de sufrimientos morales y de las heridas de la vida, de orden psicológico-espiritual, que van más allá de la medicina?".
Y responde: "Aquí es donde Lourdes responde a una necesidad muy actual, que seguramente corresponde más a su mensaje original".
Según Theillier, "estos milagros, por otra parte, son mucho más grandes que los de los cuerpos pues son las almas las que regeneran y de estos milagros, mis queridos hermanos, os dais cuenta, si lo deseáis, a instancias de Dios". "Las curaciones físicas extraordinarias se han hecho raras", explica, ya que "Dios actúa en primer lugar por las mediaciones humanas, por la medicina y los médicos".
En este sentido, el artículo explica el trabajo realizado en Lourdes para que los primeros en beneficiarse de estas curaciones sean los médicos.
Así, el santuario acogió, en los años 2005 y 2007, congresos-peregrinaciones que reunieron a más de trescientos médicos católicos de lengua francesa.
Y este año, del 6 al 9 de mayo, acogerá el Congreso Mundial de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), con el tema "Nuestra fe de médicos".
Theiller invita a los médicos de todo el mundo a ir a Lourdes en esa ocasión para "encontrarse con compañeros de todo el mundo, escuchar una serie de intervenciones sobre el tema del Credo en relación con los médicos y la medicina y hacer una peregrinación teniendo la ocasión única de vivir la curación que todos necesitamos".
"Mi esperanza en este momento es que numerosos médicos católicos que sufren mucho actualmente a causa de su fe, no se dice lo suficiente, vengan a encontrar al lado de Nuestra Señora consuelo y curación", afirma.
"¡Hable con su médico!", añade. "Como han mostrado los que han venido a Congresos anteriores, los médicos presentes podrán experimentar la misericordia de Dios en este lugar de gracias".
COSAS MUY SENSATAS
El Evangelio de hoy le ha ido muy bien para hablarnos del lenguaje de Dios, de cómo Jesús se hizo entender ante aquellos pescadores adaptándose a lo que ellos conocían, en este caso, la pesca.
Y es que Dios está vivo! y habla de muchas maneras! y nos habla a cada uno de nosotros! y debemos procurar que la Iglesia sea también viva y no se estanque con burocracias estériles y normas y preceptos que nos alejen de lo esencial: que Dios está vivo y lo hemos de ver en los hermanos que tenemos a nuestro alrededor. Hay que saber escuchar lo que nos pide hoy, aquí y ahora el Señor, y tener la disponibilidad para, como Isaías, contestarle "aquí estoy, mándame."
"A mí me interesa la vida. La vida de la Iglesia. Amo a la Iglesia, la amo mucho y le he entregado la vida y la sigo y seguiré dándola. Pero cuando hay administraciones que ayudan al ministerio del Papa, lo doy todo, pero cuando van por su cuenta y se distancian del Corazón del Papa, no es de Cristo y pido que lo sea.
El cardenal Maradiaga promueve una regeneración moral en Honduras
En particular la búsqueda del bien común
TEGUCIGALPA, lunes, 8 de febrero de 2010. Los católicos hondureños deben dar su contribución para que los políticos en su país vuelvan a descubrir el horizonte de los valores, en particular la búsqueda del bien común, considera el cardenal Óscar Rodríguez Maradiaga.
El arzobispo de Tegucigalpa promovió la renovación espiritual en la vida pública en la homilía de este domingo, recordando que "Jesús nos quiere libres, para que tengamos una vida feliz, para poder servir a los demás, que lo material no nos aparte de Dios, dejando el pecado y la ambición de poder podremos encontrar el camino hacia el Señor".
El también presidente de Cáritas Internationalis explicó a los feligreses presentes en la catedral de Tegucigalpa el sentido del desapego evangélico: "no es que vamos a ir a vender la casita no, dejarlo todo quiere decir dejar aquello que es un estorbo para amar a Dios y a nuestro prójimo".
En Honduras "debemos remar hacia las esferas de los políticos para devolverles su horizonte de valor en la búsqueda del bien común y no de la satisfacción de intereses mezquinos".
"Debemos remar para encontrar caminos de diálogo en nuestra sociedad tantas veces dividida por nuestros egoísmos e infidelidades", puntualizó el purpurado.
Por ello, el cardenal Rodríguez Maradiaga, concluyó: "dejando el pecado, la tristeza, la angustia, lo que obstaculiza nuestra misión, la ambición de poder para tantos, el egoísmo, podremos ser parte del Señor, tenemos que ordenar nuestras prioridades para ofrecernos a Dios con mayor disponibilidad".
