No temas: desde ahora serás pescador de hombres (2010-09-02)

  

 

 

  

  

 

 

  

  

  

2 de septiembre 2010 Jueves XXII 1 Cor 3 , 18-23

 ¿Qué quiere decir esta frase que hoy leemos en la carta de los Corintios: «Si entre vosotros alguien se tiene por sabio, según la sabiduría del mundo presente, que se haga ignorante, para poder ser sabio de verdad.»? ¿En qué consiste ser sabio de verdad? Señor, que siempre tenga presente que todo es vuestro, pero que nosotros somos de Cristo.

1 Corintios 3:18-23. Que nadie se engañe: si uno se considera sabio en las cosas de este mundo, vuélvase loco para llegar a sabio; pues la sabiduría de este mundo es locura para Dios, como está escrito: Él enreda a los sabios con su misma astucia, y también: El Señor conoce que los razonamientos de los sabios son vanos. Así pues, nadie se gloríe de los hombres. Todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida y la muerte, el presente y el futuro. Todo es vuestro, vosotros sois del Mesías, el Mesías es de Dios.

A veces es difícil aceptar que me crean tonto, por lo que busco tener la última palabra o me esfuerzo a probar que soy, sino sabio, por lo menos razonable. Ruego por tener suficiente humor, humildad y desapego, que me permitan que me crean tonto por ser un discípulo. Los logros de los hombres pueden traernos muchas cosas buenas; pero el Espíritu de Dios nos trae bendiciones. Ruego por la sabiduría que necesito para discernir el espíritu que yo debería seguir.

Evangelio según San Lucas 5,1-11.

 En una oportunidad, la multitud se amontonaba alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca.  Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: "Navega mar adentro, y echen las redes". Simón le respondió: "Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes". Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: "Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador". El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: "No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres". Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.

Bienaventuranzas, la apertura musical del Sermón de la Montaña

Son como una especie de "sintonía ", porque vamos afinando el oído.     

Un canto de alegría exultante, la gran Buena Noticia. Todo otro estilo, muy alternativo a la cultura dominante de los días de Jesús y de los nuestros. Somos llamados a "sintonizar" la ola de este canto de alegría y bienaventuranza.

Por otra parte cada una de ellas es un rasgo de la persona de Jesús, en proponerlas, Jesús hace su auto retrato.

Pero, a veces, en leerlas, en vez de provocarnos alegría desbordante, acabamos con complejo de culpabilidad. Estamos tan lejos.

Mal asunto si leemos el Sermón de la Montaña como un nuevo código de moral. No se trata justamente de una serie de leyes: " tienes que hacer esto  y esto otro ", un imperativo. Más bien debería ser un verbo en indicativo: "contempla como es de encantadora la comunidad alternativa del Reino, sueña en él, disfruta de la utopía cristiana".
 y además, "alégrate porque en tu entorno encuentras personas que han encajado el estilo que vivió Jesús y funcionan bastante de esta manera" ( anímate a hacer un listado de personas) " sorpréndete, porque tú mismo a menudo te descubres así, y por lo tanto ya eres del Reino, aunque sea aún mezclado con debilidad". La debilidad nos anima a decir el Padre nuestro deseando que llegue el Reino, tal como en seguida el Señor enseñará.

Ludolfo de Saxe (hacia 1300-1378), dominico y después cartujo en Estrasburgo. La vida de Jesucristo, I, c. 29, 9-1

«No temas: desde ahora serás pescador de hombres»

 Pedro se echa humildemente a los pies de Jesús. Lo reconoce como a su Señor y le dice: «Apártate de mí, Señor, que soy un pecador» y no soy digno de permanecer en tu compañía. Apártate de mí porque soy solamente un hombre y tú eres el Hombre-Dios, yo soy pecador y tú santo, soy un servidor y tú eres Señor. Que una distancia te separe de mí porque estoy separado de ti por la fragilidad de mi naturaleza, la fealdad de mis faltas y la debilidad de mi poder...

Pero el Señor consuela a Pedro enseñándole que la redada de peces tan grande significa que hará de él un pescador de hombres. «No temas» le dice, no te asustes; más bien cree y regocíjate porque estás destinado a una pesca mucho mayor; se te darán otra barca y otras redes. Hasta este momento has cogido peces con las redes, de ahora en adelante será por la palabra que cogerás hombres. Por la sana doctrina los atraerás hacia el camino de la salvación porque has sido llamado a prestar el servicio de la predicación. La palabra de Dios se parece al anzuelo del pescador. Igual que el anzuelo no coge al pez sino después que éste haya sido cogido por él, así la palabra de Dios no coge al hombre para la vida eterna si no es que primero esa palabra ha penetrado en su espíritu.

A partir de ahora son hombres los que tú cogerás. A partir de ahora, es decir, después de lo que ha pasado, después del testimonio de tu humildad, te encargarás de coger a hombres; porque la humildad tiene una fuerza de atracción muy grande, y para poder mandar a otros es bueno saber que nadie se puede gloriar de su propio poder.


VIVIR CON CRISTO, COMO CRISTO Y POR CRISTO ES VIVIR A PLENITUD

 Al leer el evangelio de hoy quizás pensemos que nosotros hemos hecho como Pedro pero sin obtener su éxito. Podemos argumentar que una y otra vez hemos intentado algo bueno y, en cada ocasión nos hemos dado nuevamente de bruces o nos hemos quedado con las manos vacías. Pero eso sería no entender el texto de este evangelio. En él Jesús no intenta enseñarnos la perseverancia ni está diciendo que la constancia siempre obtiene un fruto. Me viene a la imaginación el rostro de algunos futbolistas que, en el pasado mundial de Sudáfrica, lucharon por una victoria  y, nuevamente, volvieron a sus casas sin ella.

Parece que Jesús lo que quiere es confirmar la fe de sus apóstoles. Les concede un signo para que se abandonen en Él. El milagro es de pesca, oficio en el que estaba muy bregado Pedro. Es un milagro que pone en evidencia al apóstol. Pensaba que sabía pescar y, al parecer, hay otro que siendo carpintero, conoce mucho mejor el oficio. El resultado de la pesca habla en ese sentido.

La sorpresa de Pedro, y de los demás apóstoles, era necesaria para lo que el Señor pretendía: llamarlos a su servicio y que le siguieran incondicionalmente. Ante Jesús Pedro, y también todos nosotros, descubrimos que no sabemos ni aquello en lo que nos creemos especialistas. No sabemos de nuestro oficio, ni de nuestro estado o condición... ni siquiera sabemos de nuestra humanidad. Vivimos nuestra realidad a medio gas, imperfectamente.

El pescador que no sabía pescar es llamado a algo mucho mayor: ser pescador de hombres.

 Hoy, al meditar este evangelio me ha parecido que no había contradicción entre ambos oficios, aunque los apóstoles lo dejan todo para seguir a Jesús. Pero, sea cual sea nuestra ocupación, Jesús también nos está diciendo que nos va a mostrar todas sus potencialidades en el orden sobrenatural. Porque todo nuestro trabajo se lo podemos ofrecer y asociarlo al misterio de la redención.

En este inicio de curso, en el que puede no faltarnos el desánimo, Jesús nos hace ver que siempre se da la pesca milagrosa. En toda acción de un cristiano se da ese incremento inesperado, que no responde al cálculo y supera cualquier expectativa. No siempre podemos verla, pero siempre se produce si actuamos siguiendo las palabras del Señor, es decir si obedecemos en la fe. La confesión de Pedro sintiéndose pecador es también la nuestra. Porque dudamos de la acción de Dios; nos encerramos en nuestra experiencia y no abrimos nuestro corazón a la acción de Dios. Que María nos guíe en este inicio de curso a fin de que Dios pueda obrar cosas grandes en nosotros.  Es sorprendente la suavidad con que Cristo va guiando a sus amigos hacia la conversión. En este pasaje, se nos cuenta cómo logró conquistar a Pedro.

El apóstol San Pedro, antes de conocer al Señor, era Simón el pescador. Un hombre recio, acostumbrado a la dura tarea de la pesca. Seguramente era uno de los más importantes del negocio y uno de los más respetados, debido a su carácter fuerte. Jesús se acercó a él, se subió a una de las barcas y le pidió que se alejara un poco para poder predicar a la muchedumbre. Pedro estaba pendiente del timón y de los remos, quizás sin escuchar las palabras del Señor.

Pero luego, Jesús le miró y le dijo que fuera mar adentro, a pescar. Simón se extrañó. ¿Pero cómo? ¿No sabe éste que yo soy un profesional? Si no he pescado nada durante la noche, ¿cómo voy a hacerlo a pleno día? Sin embargo, le dijo: Lo haré porque tú me lo pides. Jesús esperaba estas palabras, esperaba un poco de humildad por parte de Pedro, el impetuoso. Fue entonces cuando se obró el milagro. "Y pescaron gran cantidad de peces". Al ver lo sucedido, Pedro se olvidó de la pesca y cayó de rodillas ante Jesús. El Señor sabía muy bien cómo ganárselo, con amabilidad, sin recriminaciones. Y luego le dijo: "No temas, desde ahora serás pescador de hombres". DESDE PAX UN CORDIAL SALUDO A TODOS LOS QUE SIENTEN LOS JUEVES SACERDOTALES PARA UNIRSE EN EUCARISTIA Y ORAR POR TODOS LOS PASTORES IDOS Y PERDIDOS EN SUS CONQUISTAS, POR LAS VOCACIONES SINCERAS QUE UN DIA DESPLAZARAN A LOS ACTUALES SERVIDORES Y GLORIFICARAN AL SEÑOR DIOS.


San Esteban

 San Esteban de Hungria Hijo del rey Geza, San Esteban gobernó una de las etapas más difíciles para el cristianismo en Hungría, pues ésta estaba constituida por pueblos de raíces bárbaras y guerreros, y por lo tanto muy reacias a la religión católica. Al llegar al trono, el santo designó como primer Arzobispo a San Astrik a quien envió a Roma para obtener del Papa Silvestre II la aprobación de una auténtica organización eclesiástica en su país.

El santo monarca mandó construir en Szkesfehervar una Iglesia dedicada a "Nuestra Señora" así como también, terminó la construcción del monasterio de "San Martín", iniciada por su padre. No sin vencer grandes dificultades, consiguió eliminar muchas de las costumbres supersticiones bárbaras, derivadas de la antigua religión y, por medio de rigurosos castigos, logró reprimir las blasfemias, el asesinato, el robo, el adulterio y otros crímenes públicos.

Tuvo especial benevolencia a los pobres y a los oprimidos, por considerar que, al recibirlos con solicitud, se honra a Cristo, quien nos dejó a los pobres en su lugar, al abandonar la tierra. San Esteban fue el fundador y el arquitecto del reino independiente de Hungría; murió a los 73 años en la fiesta de la Asunción del 1038. Fue sepultado en una tumba contigua a la de su hijo, el beato Emeric, en Szekesferhervar y en su sepulcro se realizaron algunos milagros.

Oremos: Señor Dios todopoderoso, que nos has revelado que el amor a Dios y al prójimo es el compendio de toda tu ley, haz que, imitando la caridad de San Esteban, seamos contados un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo.


San Antolin de Pamiers
Mártir, Septiembre 2
Patrono de los cazadores españoles

Etimología: Antolín = florido, inestimable. Viene de la lengua griega.

 El patrono de los cazadores españoles y de la ciudad de Palencia fue un joven que anduvo entre dos frentes: el de la lucha y la soledad.

Había nacido en la parte sur de Francia, en Narbona cuando mediaba el siglo III de nuestra era.

Como era un espíritu aventurero, se marchó pronto a Italia. En la ciudad de Palermo lo ordenaron de sacerdote, debido a su predicación y a sus dotes, entre las cuales se destacaba la santidad de vida personal y su irradiación a los demás.

Los cristianos cultos y también los sencillos supieron recoger los datos fundamentales de la vida de estos santos mártires. Gracias a ellos hoy podemos mencionarlos y tributarles nuestra devoción más sentida.

En Palermo estuvo nada menos que 18 años trabajando por el reino de Dios mediante el anuncio del Evangelio.

Por razones personales volvió a Francia. Y en ese tiempo reinaba en esta región, perteneciente a Toulouse, su tío Teodorico.

Una vez que se enteró de que su sobrino era cristiano, lo mandó prender y durante siete días no le dio alimento ni nada. Sin embargo, un amigo suyo - para algo sirven los auténticos amigos -, le ayudó a escondidas. Así pudo soportar el hambre a la que le sometió el pagano gobernante.

Le sobrevino la muerte a su tío. Entonces quedó libre. Buscó la soledad de un bosque cercano para vivir en paz, oración y tranquilidad, y alejado del mundanal ruido.

Galacio, nombre del que sucedió a su tío en el reino, era también de armas tomar.

Siguiendo la conducta de su antecesor, lo metió de nuevo en la cárcel. Esta vez no estaba ya solo. Un buen grupo de amigos, convertidos al cristianismo, lo acompañaron para sufrir el martirio por la fe en el Señor.

Sus cuerpos se arrojaron al río Aregia.
Se cuenta que el rey Sancho de Navarra, muy aficionado a la caza, fue a una cacería de ciervos. Y andando se encontró con una cueva. Vio un animal e intentó matarlo, pero su mano quedó paralizada. Esta cueva se mantiene en la cripta de la catedral de Palencia

Vea aquí Toques del 31 de agosto 2010


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