Mayo, mes de María

En compañía de María, "sirvamos al Señor con alegría"
(Salmo 100,1)

Está comenzando el mes mayo, consagrado a María. Es una ocasión para crecer en nuestro amor al Señor a través del trato con su MADRE. Aunque es verdad que Jesús es el Hijo único de María, la maternidad espiritual de María se extiende a todo el género humano ya que al decir que quería ser la Madre de Nuestro Señor, Ella se convirtió en la Madre de todos los seres vivientes.

Aprendamos a tener con Ella esos detalles de hijos —cosas pequeñas, atenciones delicadas—, que se van haciendo grandes realidades de santidad personal y de apostolado. Puede ser un escapulario; o el hábito de saludar las imágenes de María que hay en todo hogar cristiano o que adornan las calles; o esa oración maravillosa que es el santo rosario, en el que se aprende a revivir los momentos centrales de la vida del Señor; hasta la dedicación del sábado a la Señora, día en el que le ofrecemos alguna pequeña delicadeza y meditamos más especialmente en su maternidad.

Nuestra devoción a María debe ser clara, fundada, bíblica, pero no por esto debe dejar de ser humilde, sencilla, popular. En la actualidad se ha descubierto la validez de la devoción popular; ha habido una inversión de tendencia, porque nunca se han visto aflorar tantas peregrinaciones a los santuarios marianos como en nuestros días. Lourdes, Fátima, el Pilar, el Rocío, Guadalupe, Montserrat.....

Este mes de Mayo es una bellísima oportunidad para rezar a la Virgen, para honrarla, para decirle cuánto la queremos... y no nos cansaremos de sentir hablar de ella, de su grandeza, de su santidad, de su dignidad.

Encomendémonos cada día a María, nuestra madre, alegrémonos, ofrezcamos nuestro trabajo y sufrimiento a María... Deseemos vivir y morir entre los brazos de Jesús y de María. Por eso, un devoto de María debe difundir la alegría. Quien tiene a Jesús y María en el corazón difunde la alegría, la verdadera.

Jesús te ama.



“……Toma bajo tu protección materna a toda la familia humana a la que, con todo afecto a ti, Madre, confiamos. Que se acerque para todos el tiempo de la paz y de la libertad, el tiempo de la verdad, de la justicia y de la esperanza”.

Juan Pablo II.



© Copyright Paxtv.org