Divino Niño Jesús
20
de julio
"Todo lo que quieras pedir,
pídelo por los méritos de mi infancia
y tu oración será escuchada”
(Promesa hecha a la Venerable Margarita del Santísimo Sacramento - 1636)
Este 20 de Julio nos unimos a nuestros hermanos en Colombia para celebrar una de las devociones más hermosas del Niño Jesús, honrado bajo el título del Divino Niño, representado vistiendo una sencilla túnica rosada, con un cinturón verde y sus pies descalzos. Se puede decir que mientras el Niño de Praga manifiesta la realeza de Cristo, el Divino Niño manifiesta en su naturaleza humana el amor de niño, necesario para nosotros ir al cielo.
Si hacemos un poco de historia, esta devoción hacia el Divino Niño Jesús comienza en el Monte Carmelo, en Israel, ya que a ese hermoso monte, muy cercano a Nazareth, acudía frecuentemente el Divino Niño en compañía de sus padres José y María y de los abuelitos, San Joaquín y Santa Ana, a pasear y rezar, y luego que Jesús subió al cielo, los religiosos moradores del Monte Carmelo siguieron recordando con mucho afecto y devoción al Niño Jesús. Luego cuando las Carmelitas se extendieron por Europa fueron llevando la devoción del Divino Niño Jesús a todas partes.
Ya hacia el año 1200 San Francisco de Asís dispuso recordar con mucha solemnidad la Navidad haciendo un pesebre lo más parecido posible al de Belén y celebrando así entre pastores, ovejas, bueyes y asnos la misa de la medianoche, y haciendo él mismo un hermoso sermón de Nochebuena recordando la gran bondad del Hijo de Dios al quererse hacer hombre en Belén por salvar nuestra alma. Más tarde San Antonio de Padua, y en el año 1500 San Cayetano, le tuvieron mucha devoción al Niño Jesús, y por eso en los cuadros se pinta a cada uno de estos santos, llevando en sus brazos al Divino Niño.
Modernamente los santos que más contribuyeron a difundir la devoción al Niño de Belén fueron San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús quien le tenía un amor tan grande al Divino Niño que un día al subir una escalera obtuvo tener una visión en la que contemplaba al Niño Jesús tal cual había sido en la tierra. En recuerdo de esta visión la santa llevó siempre en sus viajes una estatua del Divino Niño, y en cada casa de su comunidad mandó tener y honrar una bella imagen del Niño Jesús que casi siempre ella misma dejaba de regalo al despedirse.
Desde hace unos trescientos años la devoción al Niño Jesús se ha extendido rápidamente por Europa, América, Asia, Africa y Oceanía. Existen alrededor de todo el mundo muchas figuras e imágenes representando al Niño Jesús mediante las cuales se han obtenido grandes milagros. Entre las más conocidas se encuentra justamente el milagroso Niño Jesús de Bogotá en Colombia a quien recordamos en esta fecha.
Desde el año 1907 la devoción al Divino Niño Jesús ha venido extendiéndose por toda Colombia. Primero fueron la Comunidad Carmelitas, y después las Comunidades Salesianas, quienes se han encargado de difundirla, pero los que más se han encargado de difundirla han sido las personas que han recibido favores prodigiosos del Divino Principito.
Es la más colombiana de todas de las figuras divinas. En 1935, su imagen fue tallada por el artesano Blas Brando, del almacén El Vaticano, de Bogotá, a pedido del sacerdote Salesiano italiano Juan del Rizzo, quien desde entonces se convirtió en un gran devoto del Divino Niño, dedicando su vida a la propagación de la devoción.
Hasta mediados de los años 80, la imagen del Divino Niño era venerada por los habitantes del sur oriente de la ciudad, especialmente del barrio 20 de Julio, donde los Padres Salesianos habían construido una iglesia en 1942.
En la actualidad, los domingos pasan por este santuario unos 200 ó 250 mil devotos del Niño Jesús provenientes de todo Colombia y del exterior, que asisten a las 28 misas que se celebran, en la nueva basílica y en la plazoleta, de cinco de la mañana a siete de la noche.
En este día pidámosle a nuestro Señor con la confianza que el Divino Niño nos inspira que nos ayude a ser cada vez mejores y así agradecerle por haber nacido en Belén para salvarnos y porque una vez más desde Colombia nos abre el corazón de infinito Amor y Misericordia.
Un minuto con el Niño Jesús
Bendíceme, Niño Jesús y ruego por mí sin cesar.
Aleja de mi hoy y siempre el pecado.
Si tropiezo, tiende tu mano hacia mí.
Si cien veces caigo, cien veces levántame.
Si yo te olvido, tú no te olvides de mí.
Si me dejas Niño, ¿Qué será de mí?
En los peligros del mundo asísteme.
Quiero vivir y morir bajo tu manto..
Quiero que mi vida te haga sonreír.
Mírame con compasión, no me dejes Jesús mío.
Y, al fin, sal a recibirme y llévame junto a ti.
Tu bendición me acompañe hoy y siempre.
Amén. Aleluya. (Gloria al Padre)