San Nicolás de Bari nació en
Licia, Turquía. Sus papás eran muy ricos.
Nicolás era un niño muy bueno que se
caracterizaba por su sentido del humor y su generosidad.
Le gustaba repartir lo que tenia con los pobres. Acostumbraba
decir: “Sería un pecado no repartir mucho,
siendo que Dios nos ha dado tanto”. Sus papás
le enseñaron la fe cristiana y le inculcaron
el amor al prójimo.
Se
desató una
epidemia en la ciudad y sus padres murieron atendiendo
enfermos. Sin duda, el ejemplo que le dieron influyó en
el deseo de Nicolás por amar y ayudar a los demás.
Nicolás heredó mucho
dinero y lo utilizó para ayudar a los pobres
y esclavos en el nombre de Jesús. Cuando ayudaba
no dejaba que lo vieran, porque decía que lo
que se hace en nombre de Jesús no debe exhibirse.
En
aquellos años existía la esclavitud. Marco era jefe
de la guardia romana y se dedicaba a la venta de esclavos.
Un día Nicolás encontró a Marco
vendiendo a un niño llamado Adrián.
Nicolás
le dio el caballo que le regaló su padre a cambio
de que lo dejara libre. Marco aceptó y desde
ese día Adrián y Nicolás se volvieron
muy buenos amigos.
En
la ciudad vivía un anciano muy pobre que tenia
tres hijas. Las muchachas no se podían casar
porque no tenían dinero para pagar la dote.
Una noche, Nicolás tomó una bolsa con
monedas de oro y la arrojó por la chimenea sin
que nadie lo viera. Con ese dinero se pudo casar a
la hija mayor.
San Nicolás hizo lo mismo para
ayudar a las otras dos hermanas. La tercera vez, el
anciano estuvo muy pendiente de la ventana, descubrió a
Nicolás y podo darle las gracias por su caridad.
Después de repartir sus riquezas entre los pobres
se fue a un monasterio. Tenía un tío que
era obispo y éste lo consagró como sacerdote.
Unos años después quiso visitar Tierra Santa,
donde vivió y murió Jesús.
Al
pasar por la ciudad de Mira, en Turquía, elegían
al nuevo obispo de la ciudad, pues el obispo anterior
había muerto, asi decidieron elegir al primer
sacerdote que entrara al templo, siendo que Nicolás
por designio de Dios fue electo obispo.
El emperador
Licinio decretó una
persecución contra los cristianos. Los soldados
romanos y entre ellos Marco, se dedicaron a quemar
iglesias, encarcelar cristianos y matar a cualquiera
que no quisiera negar su fe. Un día, Marco quemó la
iglesia donde predicaba Nicolás y lo capturó mientras él
trataba de rescatar al Niño Jesús de
madera.
Nicolás
fue azotado y encarcelado pero esto no le impidió enseñar
en la cárcel la fe católica a cuantos trataban
con él. Salió de la cárcel muchos
años después, cuando el emperador Constantino
se convirtió al cristianismo y mandó liberar
a todos los cristianos. Regreso a su antigua parroquia.
Su amigo Adrián, ahora sacerdote, salió a
recibirlo muy feliz.
Nicolás
quería mucho a los niños y, siempre que
podía, les regalaba regalos en nombre de Jesús.
Por eso se le
nombró patrono
de los niños. San Nicolás se volvió famoso
por los milagros que logró conseguir de Dios.
Se cuenta que un criminal hirió con cuchillo
a varios niños. Nicolás se entristeció,
rezó por ellos y al instante se curaron.
Cuentan
que un día estaban unos marineros en medio de
una tempestad muy fuerte en alta mar y rezaban: “Oh,
Dios, por las oraciones de nuestro buen Obispo Nicolás,
sálvanos”. En ese momento vieron aparecer
sobre el barco a Nicolás y la tempestad se calmó.
Por esto también le llaman patrono de los marineros.
Otro día iban a condenar injustamente
a tres amigos suyos que vivían muy lejos. Ellos
rezaron pidiendo a Dios que por la intercesión
de Nicolás los protegiera. Esa noche en sueños
el santo se apareció al juez y le dijo que no
podía condenar a esos tres inocentes. La mañana
siguiente fueron absueltos.
Nicolás murió el 6 de diciembre del año
345. El 9 de mayo de 1087 los musulmanes invadieron Mira.
Se llevaron el cuerpo incorrupto de Nicolás a la
ciudad de Bari en Italia. Por esto en Occidente lo llaman
Nicolás de Bari y en Oriente lo llaman Nicolás
de Mira. Sus reliquias todavía se preservan en la
Iglesia de San Nicolás de Bari. Se dice que brota
de su cuerpo una sustancia aceitosa, conocida como maná de
San Nicolás.
El
amor de San Nicolás por los niños y su generosidad
al regalar sin ser visto, dio origen a la costumbre en
Alemania, Suiza y Holanda de que San Nicolás trae
secretamente regalos para los niños el 6 de diciembre.
Dicha costumbre fue popularizada en los Estados Unidos
por los protestantes holandeses de Nueva Ámsterdam,
que convirtieron a San Nicolás en Santa Clós
quien distribuye regalos entre los niños la víspera
de Navidad.
Nicolás es honrado como patrón
de Rusia, Nápoles y Sicilia, Italia; Campen,
Holanda; Freiburg en Suiza; Lorena; la diócesis
de Liége; también en ciudades de Alemania,
Austria y Bélgica. En diferentes lugares es
patrón de marineros, mercantes, panaderos, niños
y viajeros.