Santo Tomás de Aquino

Tomás nació en Roccasecca, cerca de Aquino, Nápoles, Italia en 1225. Fue el último de 12 hijos de los Condes de Aquino.
 

Tomás recibió la primera educación religiosa y científica en la abadía de Montecasino y después pasó a la Universidad de Nápoles a la edad de 16 años.
     

 

Conoció a los hermanos predicadores y sintió atracción a la vida apostólica. Tomás los sorprendió con su facilidad para aprender de memoria lo que leía. A los 18 años, conoció a los padres dominicos y entró con ellos al convento.
 
     

 
Su familia se opuso y Tomás trató de huir hacia Alemania, pero por el camino lo sorprendieron sus hermanos, que viajaban acompañados de un escuadrón de militares y lo apresaron.

 

     

 

Los hermanos lo encerraron en una prisión del Castillo de Roccasecca por dos años para tratar de quitarle la idea de ser sacerdote, pero no lo lograron. Tomás aprovechó su encierro en la prisión para aprenderse de memoria muchísimas frases de la Biblia y para estudiar teología.
 
     
 
Cuando lo liberaron lo mandaron a Colonia, Alemania, donde estudió con un sacerdote dominico muy sabio, San Alberto Magno. Los compañeros, al ver a Tomás tan robusto y silencioso, lo tomaron por tonto, por lo que le pusieron como apodo: ”El buey mudo”.
     
Un día leyó sus apuntes San Alberto y comentó con sus compañeros: ”Ustedes lo llaman el buey mudo, pero este buey llenará un día con sus mugidos el mundo entero”.
 
     
 
Tomás era muy fervoroso y devoto. Pasaba horas en oración y amaba mucho la Eucaristía. Sus compañeros decían que en la consagración parecía que Tomás estaba en el Paraíso, porque su rostro resplandecía cuando celebraba la Eucaristía. A los 27 años empezó a dar clases en la Universidad de París.
     
Sus clases de teología y filosofía siempre estaban llenas. Era tan inteligente y tenia tanto prestigio que cuando había una discusión y no lograban ponerse de acuerdo, siempre aceptaban la última palabra de Tomás de Aquino. Incluso el rey Luis lo consultaba en todos los asuntos de importancia.
 

En 1259 el Papa lo llamó a Italia y por siete años recorrió el país predicando y enseñando. Además le encargó dirigir el Colegio Pontificio de Roma para jóvenes que se preparaban para puestos importantes.
     
 
Tomás escribió su obra más famosa: “La suma Teológica”, en 14 tomos y le tomó cuatro años hacerlo. Su obra es muy valiosa para la Iglesia porque explica las enseñanzas católicas.

En Italia la gente se agolpaba para escucharlo y lloraban de emoción al oírlo predicar acerca de la pasión de Cristo, su resurrección y la vida eterna que nos espera.
 
     
Aunque tenia mucha fama, siempre fue muy humilde. Tomás decía que aprendió mas arrodillándose delante del crucifijo que en la lectura de los libros.
Su secretario, Reginaldo, decía que Tomás rezaba con tanto fervor que Dios siempre lo iluminaba y le hacía conocer las verdades que debía explicar al pueblo.

Aún en las mas acaloradas discusiones decía sus ideas con gran respeto y total calma, no se dejaba llevar por el enojo de los demás aunque lo ofendieran mucho. Su lema en el trato con los demás era: “Traten a los demás como quieran que los demás los traten”.
 
 
El Papa le pidió que escribiera los himnos para la Fiesta del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y compuso bellísimos cantos de la Eucaristía como el Pange lingua y el Tatum ergo. Decía que no había lengua capaz de explicar las dulzuras de este sacramento, pues en la Sagrada Comunión bebemos la dulzura en la propia fuente.

 
Cuentan que el Santo Padre encargó a Santo Tomás y a San Buenaventura que cada uno escribiera unos himnos de la Eucaristía. Cuando San Buenaventura escuchó los de Tomás rompió los que él mismo había escrito, porque los de Tomás eran extraordinarios.

 
     
 
Después de haber escrito tratados hermosísimos acerca de Jesús en la Eucaristía, Tomas tuvo una visión, en la cual Jesús le decía.” Tomás has hablado bien de mí. ¿Qué quieres a cambio?. Tomás contestaba: “Señor, lo único que yo quiero es amarte, amarte mucho y agradarte cada vez más”.
     
Su devoción por la Virgen María era muy grande. En el margen de sus cuadernos escribía: “Dios te salve María”. Y compuso un tratado acerca del Ave María.
Pocos meses antes de morir tuvo una visión y desde entonces dejó de escribir. Cuando le preguntaron la razón dijo: “Comparando con lo que vi en aquella visión del cielo, lo que he escrito es muy poca cosa”.
 
 
El Papa lo envió al Concilio de Lyon, pero por el camino se sintió mal y fue recibido en el monasterio de los monjes cistercienses de Fosanova. Cuando le llevaron por ultima vez la Sagrada Comunión dijo: “ Ahora te recibo a ti mi Jesús, que pagaste con tu sangre el precio de la redención de mi alma. Todas las enseñanzas que escribí manifiestan mi fé en Jesucristo y mi amor por la Santa Iglesia Católica, de quien me profeso hijo obediente”.

 
Murió el 7 de Marzo de 1274 a la edad de 49 años. Fue declarado santo en 1323 apenas 50 años después de muerto. El 28 de Enero de 1367 fueron llevados sus restos a Tolouse, Francia. Por eso en este día se celebra su fiesta.
 
Fue declarado Doctor de la Iglesia en 1567. En 1880 lo declararon patrono de las universidades católicas y centros de estudio.


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