El
primer templo
Poco
después, los vecinos del lugar empezaron de nuevo
a interesarse por la imagen. Los días viernes, por
ejemplo, se cantaba allí el "Miserere" con
el acompañamiento de una arpa. También se celebraba
la fiesta de la Cruz, como sucede hasta el día de
hoy.
Estos
cultos llegaron a oídos del conde de Lemos, Virrey
de Lima, quien visitó el lugar en compañía
de su esposa Ana de Borja. Ambos quedaron muy impresionados
y decidieron elevar una ermita provisional.
Cumpliendo
con lo dispuesto por el virrey, se inició la construcción
de una cerca de adobes, se techó el galpón
y se levantó un altar. Culminados los trabajos dentro
de la más absoluta sencillez, decidieron celebrar
en el lugar una misa el 14 de septiembre de 1671, fecha en
que se celebra la Exaltación de la Cruz, como una
forma de desagraviar al Cristo de Pachacamilla, por las ofensas
inferidas a su imagen.
Al
parecer las imágenes de la Virgen María y la
de San Juan pintados a los lados del Señor datan de
ese tiempo, así como el Padre Eterno y el símbolo
del Espíritu Santo, que el Conde de Lemos consideró que
debían figurar.
De
esta época datan también otras reformas importantes.
Los cimientos del muro eran muy pobres, y en realidad, resultaba
milagroso que hubiera resistido tanto tiempo. Peritos a quienes
se consultó aconsejaron elevar el muro mediante palancas
de dotarlos de buenos cimientos. El virrey ordenó que
se hiciese lo indicado, y , si bien todo se hizo con sumo
cuidado, las figuras laterales sufrieron, mas no así el
Cristo crucificado.
Discreto
y provisional debió ser el templo en sus inicios.
El terremoto de 1746 que todo lo afectó, salvo la
imagen del Señor de los Milagros, propició la
reconstrucción de Lima, reconstrucción que
no alcanzó al Templo de las Nazarenas. Será veinte
años más tarde que el Virrey D. Manuel Amat
y Junient impulsó la obra. Primero, solicitando limosnas,
luego examinando planos y velando porque el templo quede
a la perfección, para el Patrón de la ciudad.
El 20 de enero de 1771, en solemne acto, se le daba al Señor
de los Milagros, un templo digno.