
Pentecostés
Siete
ventajas preciosas para el que ha hecho la promesa de propagar
la Devoción al Espíritu
Santo:
1. Se crea un lazo de amor entre nuestra
alma y la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.
2. Un aumento notable de todas nuestras
devociones, especialmente a la Sagrada Eucaristía, al Corazón de Jesús
y a la Santísima Virgen.
3. Una seguridad de recibir en el alma
más inspiraciones
del Espíritu Santo y la fuerza para ponerlas en práctica.
4. Procurar, de una manera excelente, la
gloria de Dios, trabajando cada día en hacer conocer
y amar al Santificador de las almas.
5. Trabajar muy especialmente por el advenimiento
del Reinado de Dios en el mundo por la acción del Espíritu
vivificante.
6. Ser verdadera y prácticamente Apóstol del Espíritu
Santo.
7. Atraer sobre el alma auxilios espirituales
del Espíritu
Santo; más intima unión con Dios por medio del
Santificador; mayor progreso en la oración mental; más
consuelo, y hasta alegría, en la hora de la muerte después
de tan sublime apostolado.
(El invocar a menudo al Espíritu
Santo es prenda segura de acierto y ayuda en nuestros problemas
y necesidades espirituales
y temporales.)
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Aciprensa
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