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Las uniones del mismo sexo no son matrimonios
Padre Jordi Rivero

La naturaleza de las cosas

Las uniones del mismo sexo, aunque fuesen reconocidas por la ley civil, jamás serán un verdadero matrimonio. Razón: La naturaleza esencial de las cosas no cambia. Si se pretendiese cambiar ya no sería la misma cosa. Si un supuesto "pez" tuviese cuatro patas y ladrara no sería pez por mucho que lo quieran creer algunos.

La propia naturaleza del matrimonio requiere que este sea entre un hombre y una mujer. La mayoría de la población podría cegarse y pretender otra cosa, podría también la mayoría decir que el mundo es cuadrado, pero no por eso cambia la verdad. El mundo es redondo y el matrimonio es entre hombre y mujer.


Los antecedentes de la crisis de identidad del matrimonio


La sociedad moderna ya no sabe lo que es un matrimonio. Lo confunde con cualquier relación afectiva por aberrada que esta pueda ser. La crisis de identidad del matrimonio ha sido un fenómeno progresivo.
-Primero se propagaron las relaciones sexuales fuera del matrimonio (relaciones prematrimoniales y adulterio).
-Para facilitar ese estilo de vida, se separó la relación sexual de su dimensión procreativa por medio del uso generalizado de anticonceptivos.
-Los matrimonios evitaron cada vez mas tener hijos o los posponen indefinidamente considerándolos como un obstáculo al estilo de vida y las ambiciones personales.
-Gradualmente se perdió la conciencia de que la vocación de los casados es formar una familia.
-El concepto del matrimonio quedó reducido a una relación entre dos que sienten afecto mutuo, sin necesariamente por eso aceptar compromisos.

El próximo paso en el desmantelamiento del matrimonio es pretender que pueden casarse dos hombres o dos mujeres. Los hijos pueden si acaso adquirirse después, como opciones extras. ¿Que vendrá después? Bajo el imperio del egoísmo y de rebelión contra Dios, ¿podrán haber razones para prohibir los "matrimonios" polígamos o incestuosos?


Institución divina


Los obispos de Estados Unidos nos recuerdan algo que debería ser evidente:
" El matrimonio es una institución humana y social básica. Aunque es regulada por leyes civiles y leyes eclesiásticas, no tiene su origen ni en la iglesia ni en el estado sino en Dios. Por lo tanto, ni la iglesia ni el estado pueden alterar el significado básico y la estructura del matrimonio"

Al ser instituido por Dios, el matrimonio es inmutable. Desde el principio Dios los creó hombre y mujer para que se complementen en el amor mutuo y sean capaces de procrear una familia. La realidad esencial del matrimonio no puede cambiar para satisfacer los caprichos humanos.

Juan Pablo II (Enero 30, 03): "Es necesario volver a descubrir la dimensión trascendental que es intrínseca a la verdad plena sobre el matrimonio y sobre la familia... Desgraciadamente, a consecuencia del pecado original, lo que es natural en la relación entre el hombre y la mujer corre el peligro de vivirse en una forma que no está de acuerdo con el plan y con la voluntad de Dios y, el distanciamiento de Dios implica de por sí, una deshumanización proporcional de todas las relaciones familiares"


Mas que una relación privada


Nuestra sociedad secularizada quiere separar el matrimonio de su trascendencia para hacerlo algo maleable según intereses personales. Se percibe el matrimonio meramente como una fuente de ventajas legales que favorecen cualquier relación afectiva.

El matrimonio verdadero es mucho mas que una relación privada. Esta relación sería falsa si no estuviese abierta a la procreación y formación de una familia. La familia es el ceno irremplazable en el que nacen y se forman los hijos que constituyen la próxima generación. Solo la unión entre el hombre y la mujer puede concebir naturalmente a un niño. Además, el niño necesita, para crecer sanamente, de una familia natural con papa y mama. Necesita no solo del amor del padre y de la madre sino también del testimonio del amor recíproco entre ellos. Este amor es por naturaleza diferente al amor entre dos hombres o dos mujeres. (Sobre este tema recomiendo la teología de Juan Pablo II sobre el matrimonio y sobre el cuerpo).

Si se reconoce la importancia de la crianza de los niños, se entiende que el matrimonio es una institución fundamental para el bien de la sociedad y que el gobierno tiene la obligación de proteger su identidad.

Pretender otorgar a las relaciones del mismo sexo la dignidad de matrimonio es contradecir la realidad y la misión del matrimonio. Sería un gravísimo daño para los niños que fuesen puestos bajo la custodia de esas uniones contrarias a la misma naturaleza y por lo tanto sería nefasto para la sociedad que ya sufre mucho por los ataques contra la familia.

La verdad sobre el matrimonio se puede conocer por la razón y está iluminada por la revelación. Dios ha determinado lo que es el matrimonio y esta verdad es inmutable.

- Corazones

 

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