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La posesión

En caso de que una persona crea estar posesa debe ponerse en contacto con el obispado de su diócesis, puede hacerlo por teléfono. Allí le concertarán una cita con el sacerdote especialista en este tipo de casos. Si en la diócesis no hubiera nadie especializado en esta materia, le indicarán cual es la diócesis más cercana que cuenta con alguien experto en esta especialidad. Como signos de posesión podemos decir que está el entrar en trance con los ojos en blanco, la aversión repentina e irracional (por su intensidad) a todo lo sagrado: crucifijos, misa, etc. Aunque este signo no se da en todos los posesos, lo que sí que se da siempre es la pérdida de conciencia mientras emerge una segunda personalidad maligna. Si todo esto sucede tras haber realizado algún acto esotérico, entonces hay razón suficiente para ir a ver al sacerdote encargado de discernir estos casos.

Apéndice para sacerdotes
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Dado el carácter pastoral de la respuesta de arriba, no se puede pretender abordar un tema tan complejo como el de la posesión diabólica. La respuesta de arriba pretende ofrecer una idea al que hace una pregunta sobre el asunto. Pero si hay un fenómeno complejo es el de la posesión, por ello no conviene que el sacerdote haga un discernimiento por su cuenta y riesgo, y derive los supuestos casos al especialista.
A pesar de lo dicho más arriba, creer que sólo hay posesión cuando el agua bendita quema, o la persona no puede entrar a una iglesia o se hablan lenguas desconocidas, es un error. Lo más característico de la posesión es que tras participar en un rito esotérico la persona sufra trances en los que emerge una segunda personalidad maligna.
Son muchos los sacerdotes que piensan que la posesión es sólo lo que aparece en algunas películas, y aunque hay casos espectaculares, lo normal es que la posesión no muestre otros signos que los que aparecen descritos en el Evangelio.

La infestación de una casa

La infestación es el fenómeno por el que un demonio posee un lugar. La infestación de la casa puede ocurrir cuando en esa casa se ha practicado de forma continuada espiritismo, ritos satánicos, santería o cualquier otra forma de esoterismo.
El demonio al poseer un lugar puede mover cosas a voluntad o provocar ruidos u olores. La infestación nunca provoca la posesión de ninguna de las personas que viven en ese lugar.
En esos casos el sacerdote puede orar una vez en la casa y después animar a la familia a que cada día se reúna cada día para orar todos juntos. Pueden rezar el rosario, leer la Biblia unidos, echar una vez al día agua bendita por las habitaciones, reunirse ante una imagen sagrada y suplicar su protección, etc.
En los casos de infestación, las familias piden al sacerdote que lo haga todo, pero el sacerdote debe hacer entender a sus inquilinos que ellos mismos pueden hacer lo que le piden a él. La oración unida de una familia puede perfectamente quebrantar el poder del demonio sobre ese lugar si perseveran orando juntos durante semanas o meses. Si después de ese tiempo los fenómenos persisten, entonces hay que hablar con el sacerdote.


Apéndice para sacerdotes
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El sacerdote no sea fácil en creer los testimonios acerca de lo que ocurre en una casa, salvo que haya testimonios concordes de al menos dos testigos. Cuando un poseso viene a ver al sacerdote se puede orar y comprobar la manifestación del demonio, pero en el caso de la infestación no ocurre nada cuando el sacerdote ora en ese sitio infestado. De forma que en todo depende de lo que le digan. Por eso no hay forma alguna de alcanzar seguridad acerca de si hay una verdadera infestación o todo es sugestión. La única forma de alcanzar alguna seguridad es que haya varios testimonios coincidentes acerca de los hechos extraordinarios que se refieren.

Sólo en los casos en que los fenómenos sean verdaderamente graves y la familia ya haya orado durante varias semanas, el sacerdote podría pedir permiso al obispo para ir a la casa y usar el rito que viene en el Apéndice I del Ritual de Exorcismos.

En general, casi todos los casos suelen de ser de sugestión. Pero decir casi todos no es lo mismo que decir todos. Pues de otra manera la Iglesia en su Ritual de Exorcismos no hubiera incluido su Apéndice II.

 

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