
Lo
que nunca se debe hacer
Sea cual sea el fenómeno que sufra o crea estar
sufriendo lo que nunca, jamás, se debe hacer es ir a un brujo para
acabar con cualquiera de estos fenómenos (sea posesión, mal
de ojo, etc, etc). Y cuando digo brujo me refiero también a videntes,
curanderos, santones, etc. Sólo se debe ir a sacerdotes o a grupos
de oración de la renovación carismática. Ir a un brujo
no sólo no solucionará nada, sino que puede poner una influencia
maligna donde no la hay.
No se debe uno fiar de los brujos porque tengan en
su casa imágenes
de la Virgen o de Jesús. Jamás por ese camino vendrá la
solución sino el empeoramiento de su problema. Todo poder en esta
materia fue entregado a los Apóstoles y quien busque la solución
por una vía torcida comprobará que este mundo de poderes
invisibles es real y que nunca debió sumergirse en él a experimentar
a su propia costa.