
Instrucción
sobre el Exorcismo
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE
24 de Septiembre de 1985
Excelentísimo Señor,
Hace
algunos años, ciertos grupos eclesiales multiplican reuniones
para orar con la intención de obtener la liberación del influjo
de los demonios, aún cuando no se trate de exorcismo propiamente
dicho. Tales reuniones son efectuadas bajo la dirección de laicos,
inclusive cuando está presente un sacerdote.
Dado
que la Congregación para la Doctrina de la Fe ha sido interrogada
a respecto de qué pensar delante de tales hechos, este Dicasterio
juzga necesario transmitir a todos los Ordinarios la siguiente respuesta:
1. El
canon 1172 del Código de Derecho Canónico declara
que a nadie es lícito realizar exorcismo sobre personas posesas,
a no ser que el Ordinario del lugar haya concedido licencia peculiar y
expresa para ello (1º). Determina también que esta licencia
sólo puede ser concedida por el Ordinario del lugar a un presbítero
piadoso, docto, prudente y con integridad de vida (2º). Por consiguiente,
los Sres. Obispos son invitados a urgir la observancia de tales preceptos.
2. De
estas prescripciones, se sigue que no es lícito a los fieles
cristianos utilizar la fórmula de exorcismo contra Satanás
y los ángeles apóstatas, contenida en el Ritual que fue publicado
por orden del Sumo Pontífice León XIII; mucho menos les es
lícito aplicar el texto entero de este exorcismo. Los Sres. Obispos
traten de amonestar a los fieles a este propósito, siempre que haya
necesidad.
3. Por
fin, por las mismas razones, los Sres. Obispos son solicitados a velar
para que - aún en los casos que parezcan revelar algún
influjo del diablo, con exclusión de la auténtica posesión
diabólica - personas no debidamente autorizadas no orienten reuniones
en las cuales se hagan oraciones para obtener la expulsión del demonio,
oraciones que directamente interpelen los demonios o manifiesten el anhelo
de conocer la identidad de los mismos.
La formulación de estas normas de ningún modo debe disuadir
a los fieles de rezar para que, como Jesús nos enseñó,
sean libres del mal (cf. Mt 6,13). Además de eso, los Pastores podrán
valerse de esta oportunidad para recordar lo que la Tradición de
la Iglesia enseña a respecto de la función propia de los
Sacramentos y a propósito de la intercesión de la Bienaventurada
Virgen Maria, de los Ángeles y de los Santos en la lucha espiritual
de los cristianos contra los espíritus malignos.
Aprovecho
la oportunidad para expresar a Vuestra Excelencia mis sentimientos de
estima, mientras le quedo siendo
dedicado
en el Señor.
Joseph Card. Ratzinger
Prefecto