
Las
influencias demoníacas
Lo primero
que hay que decir es que así como en la posesión
es posible llegar a la completa seguridad o al menos a una certeza moral
de que una persona está sufriendo ese fenómeno -la posesión-,
no ocurre lo mismo con las influencias demoníacas que algunas personas
sufren. En el caso de las influencias todo es más etéreo,
más difuso y en la mayor parte de los casos de imposible comprobación.
Digo en la mayor parte de los casos, porque en otros la conexión
causal entre el demonio y unos sufrimientos sí que está más
que demostrada.
Es cierto que ha habido casos en que determinadas visiones, pesadillas
interminables, problemas aparentemente psicológicos y otras cosas,
han probado tener una conexión con la acción del demonio.
En los casos en los que la ciencia médica después de años
o meses no logre solución, se puede probar con la oración.
Pero siempre teniendo en cuenta que no es posible llegar casi nunca a saber
con seguridad si todo es natural o algo tiene que ver con el demonio.
Sin embargo, si la persona orando la oración que aparece más
abajo se encontrara cada vez mejor y esta mejoría tuviera un carácter
duradero, entonces sería signo de que aquello tenía una causa
que iba más allá de la naturaleza.
Una persona que crea estar sufriendo en su cuerpo o en su mente una influencia
del demonio que va más allá de lo natural puede decir cada
día esta oración:
Señor, Dios todopoderoso, misericordioso y omnipotente,
Padre, Hijo y Espíritu Santo,
expulsa de mí toda influencia de los espíritus malignos.
Padre, en el nombre de Cristo te pido que rompas toda cadena
que los demonios tengan sobre mí.
Derrama
sobre mí la preciosísima
sangre de tu Hijo.
Que su sangre inmaculada y redentora quebrante
toda atadura sobre mi cuerpo y mi mente.
Todo
esto te lo pido por intercesión de la Santísima Virgen
María.
San Miguel arcángel, intercede, ven en mi ayuda.
En
el nombre de Jesús ordeno a todo demonio que pueda tener alguna
influencia sobre mí,
que salga para siempre.
Por su flagelación, por su corona de espinas, por su cruz, por su
sangre, por su resurrección, ordeno a todo espíritu maligno
que salga.
Por el Dios verdadero,
por el Dios santo,
por el Dios que todo lo puede,
te ordeno demonio inmundo que salgas en el nombre de Jesús, mi Salvador
y Señor.
.............................
Esta
oración debe ser repetida cada día, una vez o varias.
Más que el número de veces que se reze lo que importa es
el fervor y la fe con que se haga. Para ello hay que concentrarse en la
oración y pedir humildemente a Dios y ordenar al demonio que salga.
En esta oración a Dios se le pide con humildad y amor, al demonio
sin embargo se le ordena, sin ira, sólo con fe.
Por supuesto esta oración debe ir acompañada de una conversión
en la vida de la persona. Es decir, de nada sirve pedir que se arranque
de nosotros una influencia del demonio si seguimos viviendo en el pecado
mortal.
La persona que quiera romper con el demonio debe confesarse, ir a misa
los domingos y cumplir los diez Mandamientos.