P.
Raniero Cantalamessa, Franciscano Capuchino, fue ordenado sacerdote
en 1958. Doctor en Teología y en Literatura,
fue profesor de Historia de las origines cristianas en la
Universidad católica de Milán y Director del
instituto de ciencias religiosas. Miembro de la Comisión
Teológica Internacional de 1975 hasta 1981. Recibió el
bautismo en el Espíritu en 1977 y en 1979 quito la
enseñanza académica para dedicarse enteramente
al servicio de la Palabra de Dios. En 1980 fue nombrado Predicador
de la Casa Pontificia. En fuerza de esto oficio en todos
estos años ha predicado cada semana en Cuaresma y
en Adviento a la presencia del Papa de los Cardenales y Obispos
de la Curia Romana y de los Superiores de las ordenes religiosas.
Muy
a menudo está llamado a dar charlas en retiros
y congresos nacionales y internacionales. Ha predicado en los
retiros mundiales para sacerdotes habidos en Roma en 1984 y
1990. En ocasión de los quinientos años del descubrimiento
de América predicó un retiro en México
a 1500 sacerdotes y 70 Obispos de toda América Latina,
publicado después en un libro con el titulo Ungidos
por el Espíritu para llevar la Buena Nueva a los pobres
(EDICEP 1993).
Ha
publicado muchos libros de espiritualidad y en vista de la
evangelización
traducidos en decenas de lenguas extranjeras.
Predicador de la Casa Pontificia
El
Predicador de la Casa Pontificia, llamado también
Predicador Apostólico, tiene cada viernes, en Adviento
y en Cuaresma, una meditación en presencia del Papa,
Cardenales, Obispos, Prelados y Superiores Generales de las Órdenes
Religiosas. El título y el oficio de Predicador Apostólico
se remontan a Pablo IV (1555-1559).
Hasta
entonces, los Procuradores Generales de las cuatro Órdenes
Religiosas (Predicadores, o sea, dominicos, Menores, o sea,
Franciscanos, Ermitaños de San Agustín y Carmelitas)
predicaban por turno los domingos de Adviento y el Cuaresma.
De Pablo IV en adelante, los Predicadores Apostólicos
fueron estables, elegidos de las diversas órdenes religiosas.
El Sumo Pontífice Benedicto XIV, con el breve Inclytum
Fratrum Minorum de 1743, reservó exclusivamente este
cargo a la Orden de Hermanos Menores Capuchinos.
Actualmente
las prédicas se tienen en la Capilla Redemptoris
Mater. El Predicador Apostólico habita en la Curia General
de los Hermanos Capuchinos.
Tomado
de Mondo Vaticano, editado por Niccolò Del Re,
Libreria Editrice Vaticana, 1995, p. 874