
Vocabulario, ideología
y fachadas del New Age
El
New Age es un engaño venido del ocultismo, se
presenta con muchas fachadas. La ideología que
lo sustenta es de origen pagano.
Las
ideas y prácticas
que constituyen el “New
Age” son bien difíciles de inventariar, porque
no se presenta este movimiento con una identidad fija,
sino con muchas fachadas diferentes. Además, estas
fachadas no sólo son muy variadas y confusas, sino
que esta corriente surge constantemente con nuevas cosas,
nuevas ideas -o ideas viejas convertidas en nuevas- nuevos
métodos, nuevas teorías e invenciones. Es
decir, es un movimiento teórico y práctico
con una capacidad de mutación y de variabilidad
realmente asombrosa. De ahí la dificultad en descifrarlo,
dividirlo, catalogarlo.
Dice así el Arzobispo de Malinas-Bruselas, Mons.
Godfried Daneels, en su Instrucción Pastoral sobre
Sectas y New Age (1990): “El New Age es difícil
de definir. No es una religión, pero pretende ser
religioso; no es una filosofía, pero pretende ser
una visión del hombre y del mundo, así como
una clave de interpretación; no es una ciencia, pero
se apoya en leyes “científicas”, aunque
haya que ir a buscarlas entre las estrellas. El New Age es
una nebulosa que contiene esoterismo y ocultismo, pensamiento
mítico y mágico respecto de los secretos de
la vida ... y una pizca de cristianismo, todo revuelto con
ideas que proceden de la astrología”.
El New Age emplea un vocabulario que
ya forma parte del léxico de muchos, en el cual se incluyen palabras
tomadas del cristianismo, del misticismo oriental, de las
ciencias, etc.: armonía, paz, unidad, amor, luz, quietud,
energía, ondas, vibraciones, radiaciones, realización
personal, toma de conciencia, re-encarnación, karma
... Un vocabulario hecho a la medida de lo que el hombre
de hoy desea oír.
Sin embargo, a pesar de toda esta vaguedad, hay varias cosas
claras:
La ideología subyacente del New Age es francamente
de origen pagano e incluye las siguientes ideas y filosofías:
Panteísmo, Sincretismo, Monismo, Gnosticismo, Teosofía,
Esoterismo, Ocultismo, Relativismo moral y práctico,
Subjetivismo, Re-encarnacionismo, Idolatría, Misticimo
Oriental, Materialismo y Hedonismo, igualación de
las religiones, etc.
Las formas
y métodos en que se manifiesta incluyen
las siguientes: revalorización e incorporación
de doctrinas paganas y diferentes formas de ocultismo, incluyendo
el culto satánico; fomento de la brujería,
hechicería, adivinación, santería, voodooísmo,
fetichismo, astrología; espiritismo -ahora con un
nuevo nombre: “canalización” de espíritus;
peticiones a “espíritus” especiales, como
el “espíritu de navidad”, por ejemplo;
comunicación con seres “superiores” (“maestros
ascendidos”, “ángeles”, extra-terrestres);
juegos espiritistas, como la ouija, etc; neo-chamanismo,
curaciones por contacto a través de la “energía
universal” y la apertura y estimulación de los “chakras”,
o por cristales; poder mental, metafísica, desarrollo
de poderes especiales y de la percepción extra-sensorial;
técnicas de desarrollo del potencial “ilimitado” del
ser humano, cientología, el eneagrama, etc.; técnicas
de meditación oriental, yoga, mantras, etc.; supremacía
de “gurúes” y “maestros”;
modos de adivinación oriental (Ichin, Tarot, etc.)
... y muchas otras disciplinas y técnicas venidas
del misticismo oriental; estudio del ocultismo a través
de la parapsicología; falsos dioses y divinidades,
la divinidad masculino-femenina, o la femenina (madre-tierra),
etc., etc., etc.
Incorporarse a las ideas y prácticas
del New Age puede significar jugar con fuego, estar al
borde del precipicio
o hundirse en el abismo ... tal vez sin darse uno cuenta.
Sólo la Sabiduría -con “S” mayúscula-
aquélla que no es mero saber humano y que nos viene
dada por el Espíritu Santo, puede mostrarnos
el engaño
que hay en todo ese mundo venido del ocultismo y ayudarnos
a optar por la Verdad plena.