Verona,
1885-Munich, 1968) Teólogo católico alemán.
Estudiante de química y de economía en Tubinga y en Berlín,
cursó los estudios eclesiásticos y fue ordenado sacerdote. Fue
profesor de dogmática en Bonn (1922), de filosofía católica
en Berlín (1923) y maestro en el arte de la interpretación; ejerció una
considerable influencia en la juventud católica alemana después
de la I Guerra Mundial. Su cátedra fue suprimida en 1939 por el régimen
nacionalsocialista. En 1945 fue invitado a enseñar en la Universidad
de Tubinga y, a partir de 1948, en la de Munich, donde exponía su propio
pensamiento acerca de una cosmovisión católica del mundo. Para
sustituirle, tras su jubilación, se llamó a Karl Rahner. En 1952
obtuvo el premio de la paz de los libreros alemanes. De inspiración
agustiniana, su teología, que explora amplios espacios de la cultura,
es más una evocación de la vida de fe que una sistematización
dogmática. Entre sus muchas obras, cabe recordar El espíritu
de la liturgia (1917), Cartas de autoformación (1922), El universo religioso
de Dostoievski (1933), La muerte de Sócrates (1934), Pascal (1934),
La esencia del cristianismo (1939), Libertad, gracia y destino (1948), La aceptación
de sí mismo (1950) y El Señor (1954).
La
Marcha
¿Cuántos saben realmente marchar? Marchar no es correr, ni simplemente
caminar. Es un movimiento pausado. El que marcha tiene los pies elásticos,
no se arrastra con languidez; progresa virilmente. Lleva el cuerpo erguido, libre;
no como quien va encorvado bajo el peso de un fardo; no titubea; guarda proporción
y firme simetría en sus pasos.
El
derecho a la vida antes del nacimiento La
cuestión que nos interesa, se suele formular del siguiente modo: ¿es
lícito destruir la vida del niño que está madurando
en las entrañas de la madre?
Tomar
en serio la verdad y a los otros
El "multiculturalismo" y
el "pluralismo democrático" plantean hoy de modo
acuciante la cuestión de la tolerancia. A menudo se dice que
la convivencia en una sociedad donde existen diversas posturas éticas
o religiosas sólo es posible si se consideran todas meras
preferencias subjetivas; el que está firmemente convencido
de algo es un fanático en potencia.
Romano
Guardini y su fecundidad para el momento actual Para
los jóvenes de los años 50 Romano Guardini fué un maestro
inolvidable. Con su palabra cálida, bien ritmada y siempre incisiva
nos introdujo a sus discípulos en el secreto de múltiples temas,
tan sugestivos como importantes para nuestra vida
Romano
Guardini: El ocaso de la Edad Moderna
No
fue
sólo por azar, entonces, que Verona haya sido la ciudad que propició mi
encuentro intelectual con Romano Guardini, nacido precisamente en la ciudad escalígera
en el lejano 1885, pero luego abandonada a los cinco años de edad, cuando
su padre – cónsul en Maguncia del recién proclamado Reino
de Italia – se trasladó en Alemania, donde el joven Romano se educó y
estudió alcanzando una merecida notoriedad intelectual como eminente pensador
católico en la segunda mitad del siglo veinte.
Oración
de Romano Guardini
Creo, ¡oh Dios!, en tu vida una y trina. Por ti creo en ella, pues ese
misterio cobija tu verdad
R.Guardini,
un extraordinario guía de la juventud Las
Cartas sobre la formación de sí mismo (1) del gran escritor
y pedagogo italogermano Romano Guardini (1885-1968) están inspiradas
de parte a parte por el espíritu de renovación que surgió en
Alemania entre las ruinas de la Primera Guerra Mundial (1914-1918).
La
alegría del corazón
"Debemos
intentar que nuestro corazón esté alegre (froh). No
divertido (lustig), que es otra cosa. Ser divertido es algo externo,
hace ruido y desaparece rápidamente. Pero la alegría
(Freudigkeit) vive dentro, silenciosamente, y echa raices profundas.
Es la hermana de la seriedad; donde está la una, está también
la otra" (15).
La
veracidad de la palabra
Guardini
nutrió siempre su espíritu del amor a la verdad, del
afán de buscarla y vivir de ella, vista como la fuente de
la vida espiritual. La fidelidad a la verdad es la virtud de la veracidad,
que se emparenta por ello estrechamente con la de la autenticidad.
Dar
y recibir
El
movimiento recíproco de dar y recibir constituye una trama
de interrelaciones que es básica en toda vida de comunidad.
Parece algo natural y obvio, y lo es si no se entienden estos adjetivos
como equivalentes a superficial y banal.
La
revitalización de un gran maestro Con
la energía y la luz que desprendían sus clases, homilías
y libros, varias generaciones se abrieron con asombro al análisis
de grandes filósofos y escritores, descubrieron la emoción
singular de la vida litúrgica , se adentraron maravillados en lo más
hondo de la personalidad de Jesús.