Los
contenidos del Programa S.A.B.E
(Sexualidad
Adolescente Básica
para Educadores) del IVAF responden a dos importantes retos en la formación
de la juventud. Nuestro programa responde a las necesidades coyunturales, muy
de nuestro tiempo, de innovación pedagógica en una cultura educativa
que se proclama neutra y que, como consecuencia, es muy remisa a la hora de
transmitir valores y de inducir comportamientos virtuosos y sanos.
También responde a las necesidades personales que cada vez se descubren
con más nitidez en los jóvenes de hoy, que buscan autenticidad
y solidaridad, y que rechazan la hipocresía y el egoísmo.
En la medida
en que se reconoce el derecho de los jóvenes a estar informados
y su derecho a discernir las virtudes, la ciencia está llamada, como
dijo Einstein, a no ocultarles nada de lo que se conoce como verdadero. Aunque
alguien piense que ciertas mentiras deben mantenerse por piadosas, o que tales
verdades deben ocultarse por corrección, la ciencia debe proclamar su
integridad y ofrecerse para satisfacer el derecho de saber de la juventud moderna.
Estos derechos de los jóvenes se corresponden con los deberes que detentan
los padres, educadores, y la sociedad, para procurar a toda la juventud una
educación del carácter y una formación en valores. El
programa que ahora presentamos reconoce estos deberes y derechos. Nuestro programa
tiene muy en cuenta, de todos modos, que la cultura contemporánea padece
unas connotaciones hedonistas en las que no ha sido en absoluto ajeno el impacto
de la revolución sexual.
Nuestro ideario
Nuestro ideario, plasmado en el desarrollo del programa, se puede resumir
en las siguientes premisas:
1.- En cuanto
a los lemas, y frente al hedonista motete “sexo seguro”,
que ha fomentado la temprana iniciación sexual de la juventud en este
y en otros países, nuestro programa apuesta por el “sexo responsable”.
Creemos que es el lema más adecuado para facilitar una educación
de la sexualidad acorde con las demandas y esperanzas de salud y plenitud que
cabe esperar de cualquier adolescente.
2.- En cuanto
a las características que conforman la relación
sexual humana, nuestro programa reconoce que la sociedad demanda y supone en
esta relación: responsabilidad, razonabilidad y madurez para todos los
que en uso de su libertad deciden ejercer su capacidad procreativa. Ello supone
una oferta educativa integral y no simplemente una política educativa
de carácter paliativo orientada a la prevención sanitaria.
3.- En cuanto
a las consideraciones que deben primar en la elaboración
de un programa de educación sexual para adolescentes se separan por
este orden: a) ciencia, b) prudencia, y c) continencia. Estas tres consideraciones
están en la base de nuestro programa y resumen su aplicación
y los objetivos que propone para la tarea del educador y maestro de adolescentes.