La
perspectiva de género: un peligro para la mujer
Autor: Lucrecia Rego
Ahondando
en las propuestas e investigaciones de la ONU con respecto a las causas de
la supuesta “discriminación de género” y
la necesidad de la aceptación de los llamados “derechos reproductivos” encontramos
afirmaciones sumamente interesantes
Documento ONU entre las cuales resaltan las siguientes:
“La igualdad entre hombres y mujeres es un asunto de incumbencia de
la sociedad en general, pero comienza con las familias. Comprender la discriminación
de género significa comprender las oportunidades y limitaciones que
afectan tanto a los hombres como a las mujeres. Las actitudes y los comportamientos
de los hombres están fuertemente influenciados por las expectativas
sociales acerca de lo que significa ser un hombre.”
“En particular, al suponer que la anticoncepción, el embarazo,
el parto y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual
son cuestión exclusivamente de mujeres, se refuerza la falta
de participación
de los hombres en la salvaguarda de la salud reproductiva, tanto la propia
como la de sus compañeras.”
“Los hombres que no pueden satisfacer las expectativas de que ser masculino
es ser poderoso y competente pueden responder refugiándose en la pasividad
y el escapismo, recurriendo a los estupefacientes o el alcohol, cometiendo
actos de violencia para con quienes son aun más débiles o haciendo
gala de exagerados alardes y asumiendo riesgos desmesurados.”
“Cada vez se reconoce y percibe más la violencia masculina contra
la mujer. Esa violencia es resultado de una compleja red de causas, entre ellas
las tradiciones culturales y de la familia, la desintegración de las
tradiciones e instituciones de protección y la frustración y
pérdida de facultades por parte de los hombres.”
“En un análisis de la cultura en América
del Norte se considera que la masculinidad tradicional abarca:
La
supresión de una gama de emociones, necesidades y posibilidades,
como el placer al cuidar a otros, la receptividad, la empatía y la compasión,
que se consideran incompatibles con el poder masculino. Las emociones y necesidades
no desaparecen, pero no se permite su expresión. La persistencia de
emociones y necesidades no asociadas con la masculinidad es, en sí misma,
una gran fuente de temor. Ese dolor oculto puede expresarse en forma de agresión
contra terceros o contra el propio hombre.”
“En un estudio realizado en Filipinas se comprobó que un 13%
de las mujeres casadas habían experimentado violencia física
a manos de sus esposos. Se comprobó que era más probable que
ocurrieran actos de violencia en zonas urbanas, cuando los hombres estaban
desempleados, en hogares donde la esposa consideraba que el ingreso era insuficiente
y cuando las mujeres ganaban más del 50% del ingreso de la familia.
Asimismo, la probabilidad de violencia también era mayor cuando los
hombres guardaban total o parcialmente sus ingresos para sí mismos;
los hombres que entregaban todo su sueldo a sus esposas (como es la costumbre)
tenían probabilidades iguales sólo a la mitad de golpear a sus
mujeres, en comparación con los hombres que no lo hacían.
La
violencia era menos frecuentes en hogares donde los cónyuges se
comunicaban entre sí y compartían la responsabilidad de las decisiones. Cuando no se adoptaban decisiones en forma conjunta, un 25% de las parejas
indicaron que el esposo había golpeado a su mujer. En los casos en que
todas las decisiones se adoptaban conjuntamente, la incidencia de violencia
doméstica era del 6%.”
“Este estudio afirma que si se ayuda a los hombres y las mujeres a comunicarse
acerca de sus papeles y responsabilidades en la familia – inclusive las
decisiones sobre anticoncepción y atención de la salud reproductiva – esto
constituye un importante factor para fortalecer las relaciones, eliminar la
desigualdad de género y reducir el recurso a la violencia.”
Para poder
contrastar de manera objetiva las conclusiones de las investigaciones de
la ONU acerca de la necesidad de la participación conjunta y complementaria
del hombre y la mujer en todas las cuestiones de índole sexual y reproductiva
para un óptimo desarrollo familiar, con la posición feminista
radical que pretende promover los “derechos reproductivos de la mujer” en
total contraposición con el hombre, recordaremos ciertas afirmaciones
de tales feministas, recopiladas ya en el artículo La ideología
de género: peligros y alcances
"El género es una construcción cultural; por consiguiente
no es ni resultado causal del sexo ni tan aparentemente fijo como el sexo… Al
teorizar que el género es una construcción radicalmente independiente
del sexo, el género mismo viene a ser un artificio libre de ataduras;
en consecuencia hombre y masculino podrían significar tanto un cuerpo
femenino como uno masculino; mujer y femenino, tanto un cuerpo masculino como
uno femenino".
"El sentido del término ‘género’ ha evolucionado,
diferenciándose de la palabra ‘sexo’ para expresar la realidad
de que la situación y los roles de la mujer y del hombre son construcciones
sociales sujetas a cambio".
“Quedaba claro pues que los partidarios de la perspectiva de género
proponían algo mucho más temerario como por ejemplo que "no
existe un hombre natural o una mujer natural, que no hay conjunción
de características o de una conducta exclusiva de un sólo sexo,
ni siquiera en la vida psíquica"2 . Así, "la inexistencia
de una esencia femenina o masculina nos permite rechazar la supuesta ‘superioridad’ de
uno u otro sexo, y cuestionar en lo posible si existe una forma ‘natural’ de
sexualidad humana" .”
“En palabras de Dale O’Leary, la teoría del "feminismo
de género" se basa en una interpretación neo-marxista de
la historia. Comienza con la afirmación de Marx, de que toda la historia
es una lucha de clases, de opresor contra oprimido, en una batalla que se resolverá solo
cuando los oprimidos se percaten de su situación, se alcen en revolución
e impongan una dictadura de los oprimidos. La sociedad será totalmente
reconstruida y emergerá la sociedad sin clases, libre de conflictos,
que asegurará la paz y prosperidad utópicas para todos.”
"… asegurar la eliminación de las clases sexuales requiere
que la clase subyugada (las mujeres) se alce en revolución y se apodere
del control de la reproducción; se restaure a la mujer la propiedad
sobre sus propios cuerpos, como también el control femenino de la fertilidad
humana, incluyendo tanto las nuevas tecnologías como todas las instituciones
sociales de nacimiento y cuidado de niños. Y así como la meta
final de la revolución socialista era no sólo acabar con el privilegio
de la clase económica, sino con la distinción misma entre clases
económicas, la meta definitiva de la revolución feminista debe
ser igualmente -a diferencia del primer movimiento feminista- no simplemente
acabar con el privilegio masculino sino con la distinción de sexos misma:
las diferencias genitales entre los seres humanos ya no importarían
culturalmente".
Es claro pues que para esta nueva "perspectiva de género",
la realidad de la naturaleza incomoda, estorba, y por tanto, debe desaparecer.
Al respecto, la propia Shulamith Firestonen decía:
"Lo ‘natural’ no es necesariamente un valor ‘humano’.
La humanidad ha comenzado a sobre pasar a la naturaleza; ya no podemos justificar
la continuación de un sistema discriminatorio de clases por sexos sobre
la base de sus orígenes en la Naturaleza. De hecho, por la sola razón
de pragmatismo empieza a parecer que debemos deshacernos de ella".
Conclusiones
Si reflexionamos con honestidad en las pasadas afirmaciones, podemos concluir
que:
1. Los
hombres y las mujeres sí tienen una vocación y misión
que le son connaturales y complementarias y no son sólo construcciones
sociales y culturales como “la perspectiva de género” propone:
la mujer se realiza (aunque no únicamente) en la maternidad y busca
la protección del hombre para cumplir con su misión educadora.
El hombre tiene esa misión protectora y necesita contactar con su parte
afectiva con ayuda de la mujer, con el riesgo de que, de no hacerlo, su frustración
degenere en conductas violentas y autodestructivas.
2. El óptimo desarrollo familiar, la erradicación de la violencia
intrafamiliar y la verdadera plenitud en la pareja se alcanza fomentando la
comunicación en la pareja y la aceptación de ambos acerca de
la responsabilidad de cuidar su salud sexual y planificar responsablemente
su familia. (esta propuesta se logra de forma óptima a través
de la planificación familiar a través de los métodos naturales,
cuyos pilares son: la comunicación en la pareja, la corresponsabilización
sobre la paternidad y la frecuencia de las relaciones sexuales y el conocimiento
y la aceptación mutua.
¿No será que la agenda feminista y los
derechos reproductivos desligados de una vida familiar estable y de la complementariedad
de los sexos
no hace mas que promover aquello que supone querer erradicar?
¿No será que no podemos “ignorar la naturaleza” como
se pretende sin que sean las personas, las mujeres a quienes se desea defender
quienes sufran las consecuencias?
¿No será que la discusión sobre los derechos reproductivos
enfatizando aquellos de la mujer ha degenerado en una ideología de intereses
políticos y económicos manejados por una minoría y ha
olvidado que la promoción de la familia, auténtico derecho humano,
es la mejor respuesta a los abusos que contra la mujer se puedan realizar?