Ideología de Género,
Derechos sexuales y reproductivos, Uniones de hecho, Homosexualidad
Familia: vuelve a tu verdad auténtica para ser el fundamento de la
sociedad nicaragüense. "Conoceréis la verdad y la verdad os
hará libres" (Jn 8,32). La versión completa puede encontrarse
Conferencia Episcopal de Nicaragua
Introducción
1. El papel de la familia en los actuales momentos es
determinante para encauzar a Nicaragua hacia un futuro lleno de esperanzas.
Puesto que la familia es la
forma básica y más sencilla de la sociedad, se constituye en
la principal escuela de todas las virtudes sociales, siendo el semillero de
la vida social, donde se aprende y se ejercita la capacidad de amar y de servir,
la obediencia, la preocupación por los demás, el sentido de responsabilidad,
la solidaridad, etc. Por ello, "la salud de una sociedad se mide por la
salud de las familias: una sociedad y cultura sanas se reflejan y se nutren
de la salud de la familia. Igualmente, una sociedad y cultura enfermas se reflejan
en una familia débil y deteriorada" (Declaración de santo
Domingo sobre "la situación y perspectivas de la familia y de la
vida en América", 12 de octubre de 2002, n. 5). (...)
Los
daños contra la familia
11. ¿Por qué está siendo tan atacada la familia? ¿por
qué se pretende dividirla tanto? Nos viene a la memoria la carta que
Su Santidad el Papa Juan Pablo II dirigió a las familias del mundo el
2 de febrero de 1994, en la cual afirmó: "el amor con que se aman
los esposos y los hijos en la familia terrena, es reflejo del amor con que
se ama la familia trinitaria en el cielo". Bella expresión espiritual
sobre la familia que se contrapone con una adversa realidad: si el demonio
ataca a la familia en la tierra, es porque ella es lo que más se parece
a Dios uno y trino; no habiendo podido romper los huesos del cuerpo de Cristo
en la cruz, quiere romper o dislocar los miembros del cuerpo místico
de Cristo: la Iglesia, y las familias de nuestra Iglesia.
12. En efecto, como es perceptible a través de noticias nacionales
e internacionales, en muchas naciones la verdad sobre la familia está amenazada.
El Pontificio Consejo para la Familia afirma que "debido a una fuerte
presión ideológica, se diría que hay el propósito
de desmontar pieza por pieza el edificio de la familia fundamentada sobre el
matrimonio. Con sutiles instrumentos de manipulación intelectual y jurídica
y de ambigüedad terminológica, se extiende cada vez más
una mentalidad que con el pretexto de progreso y de modernidad va destruyendo
los principios y los valores básicos del matrimonio y de la familia" (Declaración
de Santo Domingo, nn. 1-2, 12-10-2002). Nos aflige profundamentecontinúa
la citada Declaración la pretensión de dar un reconocimiento
legal, con los efectos jurídicos que la tradición de los pueblos
sólo reconocía al matrimonio, un bien eminentemente público,
a las llamadas "uniones de hecho", en sus diversas versiones y etapas
(Cfr. n. 7).
13. Nuestro país no está exento de esta problemática.
Por ejemplo, el folleto de "Derechos sexuales y reproductivos: Un enfoque
para adolescentes" que el Fondo de Población de las Naciones Unidas
(FNUAP) y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos (junto
con la Procuraduría Especial de la Niñez y de la Adolescencia)
han difundido para los adolescentes nicaragüenses, afirma que ellos tienen
el derecho a "elegir el estado civil: casado, soltera, unión de
hecho estable" (pág. 15). Esta enseñanza implica una verdadera
discriminación de la familia matrimonial, puesto que la considera a
un nivel semejante al de cualquier otra convivencia, sin importar para nada
que exista o no un compromiso público de fidelidad recíproca
y de generación-educación de los hijos (Cfr. Pontificio Consejo
para la Familia: "Familia, Matrimonio y uniones de hecho", n. 10).
14. Más preocupante aún es cuando se pretenden legalizar o considerar
como normales las uniones o "matrimonios" entre personas del mismo
sexo, tal como parece desprenderse de algunos de los artículos de la "Ley
de Igualdad de Oportunidades", que se ha estado discutiendo en la sala
mayor de nuestra legislación y que está invadida de los términos
aparentemente indefinidos o ambiguos como "Género", "Derechos
sexuales y reproductivos" y "Salud reproductiva". En efecto,
la familia es turbada constantemente por quienes pretenden reducirla a un espacio
de poder frente a una falsa concepción de libertad y autonomía
individual. Hay fuerzas hostiles a la institución familiar que pretenden
introducir "nuevos modelos de familia", que modifican sutilmente
el núcleo familiar querido por Dios. Con ello, se pretende introducir
un nuevo concepto de familia, al decir que existen "diversos tipos de
familias", pretendiendo dar licitud a la unión entre homosexuales
y lesbianas, ensayando una caricatura del matrimonio, fuera de la querida y
revelada por Dios.
La "Ideología de Género"
15. Algunos acusan a la Iglesia de querer imponer sus
ideas o valores confesionales sobre el matrimonio, pero hemos visto que lo
que enseñamos está en
la línea de la ley natural, elevada por la salvación traída
por Jesucristo, nuestro Señor. Sin embargo, es al revés, pues
han surgido algunos grupos que -importando teorías de escritores ajenos
a nuestra cultura- están tratando de imponer la "Ideología
de Género" en nuestra sociedad, la cual es contraria a nuestros
auténticos valores familiares y morales.
16. Para explicar en pocas líneas en qué consiste la "Ideología
de Género", acudiremos a uno de los ya citados documentos del Pontificio
Consejo para la Familia (Familia, Matrimonio y uniones de hecho), el cual expone
que quienes defienden esta ideología afirman que "ser hombre o
mujer no estaría determinado fundamentalmente por el sexo sino por la
cultura". "Los expertos suelen distinguir entre "identidad sexual" (es
decir, conciencia de identidad psicobiológica del propio sexo, y de
diferencia respecto al otro sexo) e "identidad genérica” (es
decir, conciencia de identidad psico social y cultural del papel que las personas
de un determinado sexo desempeñan en la sociedad). En un correcto y
armónico proceso de integración, la identidad sexual y genérica
se complementan, puesto que las personas viven en sociedad, de acuerdo con
los aspectos culturales correspondiente a su propio sexo". Para los seguidores
de la Ideología de Genero, "la identidad genérica sexual
es independiente de la identidad sexual personal. Es decir, que los géneros
masculinos y femeninos de la sociedad, serían el producto exclusivo
de factores sociales, sin relación con verdad con verdad alguna de la
dimensión sexual de la persona" ( n. 8).
17. De este modo, para esta concepción individualista de la persona,
cualquier actitud sexual resultaría justificable, incluida la homosexualidad,
y más bien es la sociedad la que debería cambiar para incluir
-junto al masculino y femenino- otros géneros, tales como homosexual,
lesbiana, bisexual e indiferenciado. Es evidente, por tanto, que la Ideología
de Género pretende reivindicar para las uniones de hecho (incluso las
homosexuales y lesbianas), un status legal, similar al del matrimonio normal
entre un varón y una mujer, por lo que se designa como "familia" a
cualquier tipo de unión consensual.
18. Frente a esta concepción contraria al orden natural, habrá que
estar claros que, tanto la mujer como el hombre han sido creados a imagen de
Dios (Cf. Gn 1, 27). La Iglesia define claramente el papel o rol que Dios ha
designado para el hombre y la mujer: "corresponde a cada uno, hombre y
mujer, reconocer y aceptar su identidad sexual. La diferencia y la complementariedad
físicas, morales y espirituales, están orientadas a los bienes
del matrimonio y al desarrollo de la vida familiar" (Catecismo de la Iglesia
n. 2333). La tarea de dominar el mundo no es exclusiva del hombre solo ni de
la mujer, sino que ambos unidos continúan con la obra de la creación,
de ser con Dios co-creadores. Corresponde pues, a la mujer tanto como al hombre
(Cf. Puebla n. 841). También la doctrina evangélica sobre la
dignidad de la mujer, subraya su papel "como madre, defensora de la vida
y educadora del hogar" (Santo Domingo n. 105). Por tanto, cualquier posición
exclusivista de la mujer reduce su naturaleza y misión; o se le niega
su especifica dimensión femenina o se la pospone en su dignidad y derechos
o se le convierte en mero objeto de placer.
"Derechos" sexuales
y reproductivos
19. Lamentablemente, las ideas antes expuestas han encontrado
acogida favorable en un buen número de importantes instituciones internacionales, con
el consiguiente deterioro del concepto mismo de familia, cuyo fundamento natural
y auténtico es y no puede no serlo el matrimonio (Familia, Matrimonio
y uniones de hecho, n. 8).
20. Por ejemplo, en el folleto "Derechos sexuales y reproductivos: Un
enfoque para adolescentes" que el Fondo de Población de las Naciones
Unidas (FNUAP) y la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos
(junto con la Procuraduría Especial de la Niñez y de la Adolescencia)
están difundiendo, se dice que "en Nicaragua... [estos organismos]
están promoviendo un enfoque de derechos que permita a las y los adolescentes
conocer en qué consisten los derechos sexuales y reproductivos y qué pueden
hacer para ejercerlos de manera informada y responsable" (pág.
6). Nos preguntamos, ¿qué "derechos" reproductivos
va a ejercer un adolescente? ¿desde qué edad? ¿con quién? ¿de
qué "género"?.
21. El folleto explica más adelante cuáles son algunos de los
pretendidos "derechos" sexuales y reproductivos de los adolescentes
: "Decidir tener o no relaciones sexuales y cuándo tenerlas...
Decidir la finalidad del ejercicio de la sexualidad: afectividad, comunicación
o procreación... Elegir el estado civil: casado, soltera, unión
de hecho estable... Tener libertad para el uso y elección oportuna y
adecuada de métodos anticonceptivos o proconceptivos (pp. 14-15). Cabe
preguntarse: ¿no favorecen la esclavitud de la carne estos «programas
culturales» modernos?, pues son programas que «juegan» con
las debilidades del hombre, haciéndolo así más débil
e indefenso. Es necesario aclarar que, el verdadero amor no se reduce sólo
a la satisfacción de la concupiscencia (cf. 1 Jn 2, 16) o a un recíproco «uso» del
hombre y de la mujer, esto hace a las personas esclavas de sus debilidades.
(cf. S.S. Juan Pablo II, "Carta a las familias", n. 13).
22. Pueblo de Nicaragua, católicos o no, ¿es así como
vamos a formar una juventud responsable y fiel a su cónyuge cuando decida
contraer matrimonio? ¿Es así como se formarán las familias
fuertes y nobles que necesitamos en nuestro país? ¿Es así cómo
la Procuraduría Especial de Derechos Humanos para la Niñez y
la Adolescencia va a contribuir para que las niñas menores de edad no
resulten embarazadas? ¿Desde cuándo la fornicación es
un derecho o una virtud?.
23. En nuestra carta pastoral sobre "algunos aspectos de la catequesis
familiar" (1989), recordábamos que "la familia ha ser un lugar
donde el Evangelio sea transmitido a cada uno de sus miembros y desde éste
irradie hacia otros, todos evangelizan y son evangelizados". De tal manera
que la única posibilidad de esperanza frente al poder desintegrador
de estas nuevas ideas que pretenden desvincular la unidad familiar, es lograr
penetrar el Evangelio en todos los ambientes y grupos humanos, y ésta
también comprende la batalla en la educación, es decir, la posibilidad
de lograr un rescate de los verdaderos valores evangélicos y humanos,
ciertamente comprende un alto grado de voluntad consciente por parte de todos
por la educación y formación de cada uno: O se forma para el
bien o se forma para el mal.
Exhortación
final
24. Queridos hermanos, hemos comenzado este Mensaje con
unas palabras de Jesucristo, unas palabras que atraviesan todas las épocas y las generaciones, unas
palabras amables que llegan hasta nosotros, y nos dicen "Conoceréis
la verdad y la verdad os hará libres" (Jn 8, 32). Las ideas y derechos
antes mencionados, ¿son la verdad sobre el matrimonio? ¿son la
verdad sobre la finalidad de la sexualidad humana? ¿son verdades o mentiras? ¿liberan
o esclavizan? ¿forman o deforman?.
25. Es tarea apremiante fortalecer a la familia, en la
cual nos encontramos todos comprometidos. Es tarea de los agentes de pastoral
comprometerse abiertamente
a sanar las heridas a través de una continua, renovada y beligerante
pastoral de la familia; para hacer sentir a toda la sociedad el grave daño
que puede significar la destrucción de la familia y en consecuencia
de la misma sociedad. Se necesitan laicos en las escuelas y en las universidades
que prediquen el evangelio a todo tiempo, se necesitan sacerdotes que orienten
las conciencias en orden a la moral y a la verdad, se necesitan religiosos
y religiosas que, cual fermentos en la masa, eduquen en el amor hermoso de
Cristo.
26. Nicaragüenses todos, no dejemos que otros quizá sin mala intención
o por ignorancia nos impongan modos de conducta antinaturales o inmorales.
No tengamos miedo a proclamar que la familia auténtica se basa en el
matrimonio entre un varón y una mujer; no tengamos miedo a decir que
la sexualidad humana es un gran bien un gran tesoro porque transmite el bien
más grande, es decir, la vida humana; no tengamos miedo a decir que
precisamente por esto porque se trata de la vida humana las relaciones
sexuales entre adolescentes o cualquier persona deben realizarse dentro del
matrimonio,
que es el ámbito más digno y pleno para que nazca y se eduque
un ser humano.
27. Es curioso, pero en los escritos que promueven estas
ideologías
no suele aparecer la palabra castidad, la cual parece actualmente prohibida,
como un tabú, algo de lo que no se debe hablar. Sin embargo, la virtud
de la castidad "no hay que entenderla como una actitud represiva sino,
al contrario, como la transparencia y la custodia, al mismo tiempo de un don
recibido, precioso y rico: el del amor, en vista de la donación de sí que
se realiza en la vocación específica de cada uno" (Pontificio
Consejo para la Familia, "Sexualidad humana: verdad y significado. Orientaciones
educativas en familia", n. 4).
28. La castidad, efectivamente, se ordena al "don de sí" porque
implica el "dominio de sí". Puesto que "nadie puede dar
lo que no posee: si la persona no es dueña de sí misma por medio
de las virtudes y, concretamente, de la castidad carece de aquella autoposesión
que la hace capaz de donarse. La castidad es la energía espiritual que
libera el amor del egoísmo y de la agresividad. En la medida en que
en el hombre se debilita la castidad, su amor se hace progresivamente egoísta,
es decir satisfacción de un deseo de placer y no ya un don de sí" ("Sexualidad
humana: verdad y significado. Orientaciones educativas en familia" n.
16). Por ello, "la alternativa es clara: o el hombre controla sus pasiones
y obtiene la paz, o se deja dominar por ellas y se hace desgraciado" (Catecismo
de la Iglesia n. 2339).
La
educación sexual
29. Ciertamente, la educación sexual es necesaria, pero recordando
que son los padres de familia los primeros responsables, y que debe realizarse
según las edades de los hijos y dentro de un contexto de vocación
al amor en el matrimonio: no se les debe presentar ningún material de
carácter erótico, ni invitarlos a actuar de modo que puedan ofender
objetivamente la modestia (Cfr. "Sexualidad humana: verdad y significado.
Orientaciones educativas en familia" nn.115-127).
30. En este contexto, cabe recordar que efectivamente
algunas personas "presentan
tendencias homosexuales profundamente radicadas. Esta inclinación, objetivamente
desordenada constituye para la mayoría de ellos una auténtica
prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará,
respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta" (Catecismo
de la Iglesia n. 2358). Estas personas también están llamadas
a la castidad, y mediante virtudes de dominio de sí mismo pueden educar
su libertad interior; si son bautizados, "pueden y deben acercarse gradual
y resueltamente a la perfección cristiana" (Catecismo de la Iglesia
n. 1239; Congregación para la Doctrina de la Fe: "Declaración
Persona humana, acerca de algunas cuestiones de ética sexual",
29-12-1975 y "Carta a los obispos de la Iglesia Católica sobre
la atención a las personas homosexuales", 1-10-1986).
31. La
lucha por vivir la castidad le corresponde a cada uno , según
el estado civil y la edad en que se encuentre; la lucha por defender el verdadero
sentido de la familia, del matrimonio y de la sexualidad humana nos corresponde
a todos; pero en estas luchas no estamos solos, contamos afortunadamente con
la ayuda de una Mujer, aquella Mujer cuyo Hijo vendría a pisar la cabeza
del Maligno (Gn 3,15), una Mujer que nos dice constantemente "Haced lo
que Él os diga" (Jn 2,5), una Mujer a quien en Nicaragua gritamos
: "Quién causa tanta alegría?.
32. Imploremos a nuestra Madre la Siempre Virgen María tan amada por
nuestro pueblo para que en estos momentos en que se encuentra amenazada la
familia por fuerzas hostiles, se fomente el rezo del Rosario en las familias
nicaragüenses, nos ayude a todos a no tener miedo a conocer y practicar
la verdad sobre nosotros mismos: una verdad que libera, una verdad que nos
hace felices y nos permite hacer felices a los demás.
Que San José, casto esposo de la Virgen María, nos ayude a vivir
la santidad en nuestras familias nicaragüenses.
Dado en Managua, a los diecinueve días del mes de marzo de dos mil
tres, en la Solemnidad de San José.
CONFERENCIA EPISCOPAL DE NICARAGUA Doy fe:
+Mons. Juan Abelardo Mata Guevara, Obispo de Estelí,
Presidente del Departamento Episcopal Movimientos Laicales, Laicos y Familia
(Vida), Conferencia
Episcopal de Nicaragua.