El
11 de febrero de 1858, en la villa francesa de Lourdes, a orilla del río
Gave, Nuestra Madre, Santa María manifestó de manera directa y
cercana su profundo amor hacia nosotros, apareciéndose ante una niña
de 14 años, llamada Bernadette (Bernardita) Soubirous.
La historia de la aparición empieza cuando Bernardita, quien nació el
7 de enero de 1844, salió, junto a dos amigas, en búsqueda de
leña en la Roca de Masabielle.