El jueves 25 de febrero, la Señora dijo a Bernardita: "Vete a
beber y a lavarte en la fuente". Aquero ("Aquello") me dijo que fuera
a beber y a lavarme en la fuente. Al no ver nada, yo iba a beber en el Gave,
pero ella me señaló con el dedo que fuera a la roca. Fui y encontré un
poco de agua cenagosa tan escasa que apenas pude recoger en el cuenco de la
mano. Yo la escupí por tres veces por lo sucia que estaba. A la cuarta
vez ya pude beber
El Evangelio nos narra la escena siguiente: Jesús, cansado del camino,
se sentó al lado de un pozo. Una mujer vino a sacar agua. Jesús
le dijo: "El que beba del agua que yo le daré, nunca más
tendrá sed: el agua que yo le daré se convertirá dentro
de él en un surtidor de agua que salta hasta la vida eterna." (Juan
4,14)
El agua de Lourdes es el signo de esta "agua viva" que ofrece Jesús.
La Roca
Bernardita
vio a la Virgen 18 veces en la Gruta de Massabielle.
La Biblia nos dice que Dios es nuestra roca. Es la roca en que podemos apoyarnos.
«
Dios mío, roca mía, refugio mío... ¿Qué roca
hay fuera de nuestro Dios?... ¡Viva el Señor, bendita sea mi Roca!» (Salmo
17).
Las Velas
De día y de noche, en verano y en invierno, están
ardiendo las velas delante de la Gruta. La vela representa la luz de la fe.
Esta luz es Cristo.
«
Yo soy la luz del mundo: el que me sigue no camina en tinieblas, sino que tendrá la
luz de la vida.» (Juan 8,12).
Las multitudes
Son inmensas, de toda raza, lengua y nación. Aquellos poco peregrinos
del comienzo son hay seis millones. En Lourdes se vive la Iglesia, reunión
en la unidad de todos los hijos de Dios dispersos.
Los enfermos
Son inmensas, de toda raza, lengua y nación. Aquellos poco peregrinos
del comienzo son hay seis millones. En Lourdes se vive la Iglesia, reunión
en la unidad de todos los hijos de Dios dispersos.