En la cuarta
aparición, el domingo 21 de febrero, la Santísima
Virgen lanzando una mirada de tristeza hacia la multitud, dijo a la niña
vidente: “Es necesario rezar por los pecadores”.
Luego, el
25 de febrero, la Santa Madre le dijo: “Vete a tomar agua
de la fuente”, la niña creyó que le pedía que vaya
a tomar agua del río Gave, pero la Madre le señaló que
escarbara en el suelo. Bernardita empezó a escarbar y la tierra se abrió y
comenzó a brotar agua. Desde entonces aquel manantial ha manado agua
sin cesar, un agua prodigiosa donde se han conseguido milagrosas curaciones
de miles y miles de enfermos. Este manantial produce cien mil litros de agua
al día continuamente desde aquella fecha hasta hoy.
Al día siguiente, la Virgen María subrayó: “Es
necesario hacer penitencia”, entonces Bernardita al momento empezó a
realizar algunos actos de penitencia. Asimismo, la Virgen le dijo: “Rogarás
por los pecadores...Besarás la tierra por la conversión de los
pecadores”. Como la Visión retrocedía, Bernardita la seguía
de rodillas besando la tierra.
Más adelante, el 2 de marzo la Virgen le dice a Bernardita que les
diga a los sacerdotes que Ella desea que construyan allí un templo y
que vayan en procesión.
El 25 de
marzo, al verla más amable que nunca, Bernardita le pregunta
varias veces: Señora, ¿quiere decirme su nombre? La Virgen sonríe
y al fin, ante la continua insistencia de la niña, eleva sus manos y
sus ojos hacia el cielo y exclama: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.
En la aparición del día 5 de abril, la niña permanece
en éxtasis, sin quemarse por la vela que se consume entre sus manos.
Finalmente,
el 6 de Julio, fiesta de la Virgen del Carmen, Nuestra Señora
se apareció más hermosa y más sonriente que nunca e inclinado
la cabeza en señal de despedida, desapareció. Ya nunca más
la volvió a ver Bernardita en esta tierra. Hasta esa fecha la Virgen
se apareció a Bernardita 18 veces, desde el 11 de febrero.
En 1876,
se edificó allí la actual Basílica, uno de los
lugares de peregrinación del mundo Católico. Bernadette fue canonizada
por el Papa Pío XI el 8 de diciembre de 1933.
De esta
manera, Lourdes se convirtió en uno de los lugares de mayor
peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos
enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas.
La fiesta
de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de
su primera aparición, el 11 de febrero.