El juicio del Magisterio de la Iglesia sobre el significado de toda la Biblia
y de cada una de sus partes es criterio único, que todo fiel cristiano
debe acatar y seguir.
Por P. Alejo
“La Escritura se ha de leer con el mismo Espíritu con que fue
escrita; por tanto, para descubrir el verdadero sentido del texto sagrado,
hay que tener muy en cuenta le contenido y la unidad de toda la Escritura,
la Tradición viva de toda la Iglesia y el conjunto de las verdades reveladas.
A los exegetas toca aplicar estas normas en su trabajo
para ir penetrando y exponiendo el sentido de la Sagrada Escritura, de modo
que con dicho estudio
pueda madurar el juicio de la Iglesia (D.V. 12).”
“Toda interpretación de la Escritura queda sometida al juicio
definitivo de la Iglesia que recibió de Dios el encargo y el oficio
de conservar e interpretar la Palabra de Dios (D.V, 12)”
La
Iglesia está al servicio de la Palabra de Dios
Dios ha escogido a la Iglesia para que Su Palabra, infinitamente libre, llegue
a todos los hombres.
Llegue con toda verdad, sin alteraciones ni manipulaciones, sin quitarle ni
agregarle nada.
La Iglesia cumple con este servicio fiel y humildemente. Ella es la Maestra
de la Verdad, la luz que ilumina a todos los hombres.
Criterio infalible, universal y claro
En la Iglesia, el oficio de interpretar auténticamente la Biblia compete, única
y exclusivamente a su Magisterio, esto es, al Papa y a los Obispos unidos a él.
Ellos son los pastores y maestros que guían a la Iglesia.
El Magisterio cumple con este deber por mandato y en
nombre de Cristo: “Ustedes
han recibido la Palabra de Dios, que oyeron de nosotros, no como palabra humana,
sino como lo que es en realidad, como Palabra de Dios. Y así, ella actúa
en ustedes, los que creen en ella (1 Tes 2, 13).”
El juicio del Magisterio de la Iglesia sobre el significado
de toda la Biblia y de cada una de sus partes es criterio único, que
todo fiel cristiano debe acatar y seguir.
Es criterio próximo, ya que está al alcance de todos. Es criterio
infalible porque no hay error en él, es universal ya que es extendible
a todos. Es criterio claro, ya que todos lo pueden entender.
La
Iglesia brinda a todos el auténtico sentido
de la Biblia.
Querer interpretar la Biblia al margen o contra la Iglesia es querer aplicarle
un sentido que no tiene.
Nunca debemos olvidar que el fin de la Biblia es hacernos
Iglesia y llevarnos a pensar y a vivir como miembros vivos, dinámicos
y santos de la misma Iglesia.
El criterio individual, la interpretación personal suele hacer que
el hombre le de a las Sagradas Escrituras el sentido que cada uno cree que
es conveniente. Este criterio puede ser fácilmente atrevido y falso,
y como tal es rechazado por la Iglesia.
La
Palabra de Dios es una, indivisible, coherente, válida
para todos y para siempre.
El criterio de interpretación individual se conoce como libre examen
o libre interpretación de la Biblia. Los católicos no podemos
ni debemos seguir este criterio.
Las introducciones y notas de la Biblia
Los católicos debemos procurarnos una edición de la Biblia con
la aprobación eclesiástica. Las introducciones y notas deben
estar aprobadas, pues ellas nos ayudan al entendimiento de la Biblia, ya que
reflejan la interpretación y el pensamiento de la Iglesia.
El conocer, por otra parte, las verdades fundamentales
de nuestra religión
nos facilita el camino para un recto entendimiento de la Biblia.
Un vivo deseo de la Iglesia
Vivo deseo de la Iglesia es que todos sus hijos lean la Sagrada Biblia.
El desarraigo del analfabetismo y el difundirse de la cultura a todos los
niveles son factores humanos muy propicios para que el deseo de la Iglesia
se haga realidad.
La Biblia es el libro de la Iglesia, de todos nosotros.
Es nuestro derecho y deber poseerlo y leerlo asiduamente.