Aquellos
primeros monjes instalados en el valle del Wadi-es-Siah del
Monte Carmelo, convivieron
bajo una primera regla que obtuvo
en 1226 la aprobación del patriarca de Jerusalén,
que se llamaba Alberto, y del Papa Honorio III. La regla subrayaba
vigorosamente el carácter de soledad y de huída
del mundo del modelo de vida monástica: los monjes debían
vivir en celdas separadas, bajo obediencia, castidad y pobreza,
en silencio, oración, ayuno ... Un planteamiento que
se ha mantenido en los rasgos fundamentales de la espiritualidad
de la orden.
En
el mismo siglo XIII muchos monjes huyeron a Chipre, Sicilia,
Francia e Inglaterra a
causa de
los crecientes peligros de
la invasión musulmana, mientras otros, intentaban sobrevivir
en Tierra Santa.
Sin
embargo, muy pronto, se formó una corriente en
Inglaterra y en otras partes de Occidente que deseaba adaptar
la orden a la realidad occidental, siguiendo el modelo de otras
congregaciones religiosas como los franciscanos y los dominicos.
De esta forma, se pretendía que los carmelitas pudieran
abrir conventos en las ciudades y realizar trabajos pastorales.
En
1247 el Papa Inocencio IV aprobó este cambio de
estilo de vida, aunque se abstenían de comer carne y
continuaban guardando silencio, llevando un estilo de pobreza
y sobretodo, una gran devoción a la Virgen María.
Este amor mariano les valió a los carmelitas el aprecio
de todos los pueblos donde estaban instalados y el reconocimiento
oficial de la Iglesia Católica en 1286 por el Papa Honorio
IV.
En
el mismo siglo XIII, uno de los monjes carmelitas, San Simón Stock, recibe de manos de la mismísima
Virgen María el escapulario, el símbolo de dicha
congregación. Es a partir de entonces cuando nace la
imagen de la advocación de Nuestra Señora del
Carmen: el Niño y la Madre aguantando el escapulario,
la figura típica de dicha devoción mariana.
En
los años 1434-1435, la regla sufrió una serie
de cambios que fueron aprobados por el Papa Eugenio IV y que
no gustaron a ciertos sectores de la orden. Para ellos, la
nueva regla suavizaba la observancia más antigua y forzó a
que en el siglo XV, Juan Sorteh (1451-1471) empezara a movilizar
un nuevo movimiento que llevaría en 1593 a la ruptura
de la orden carmelitana en dos bandos.
Los
principales miembros de esta reforma en España
fueron Santa Teresa de Jesús (1515-1582) y San Juan
de la Cruz (1542-1591), dos de los más grandes ejemplos
de la mística cristiana. Para constituir su regla, se
apoyaron básicamente en la que ya fuera aprobada en
1247 sin incluir las posteriores atenuaciones de 1434-1435.
A esta nueva congregación se la llamó Orden de
los Carmelitas Descalzos, mientras que los anteriores, fueron
conocidos por la Orden de los Carmelitas Calzados o de la Antigua
Observancia.
Desde
siempre, los hermanos carmelitas, "calzados o sin
calzar" han estado al servicio de la sociedad desde los
más diversos servicios caritativos, pastorales y misioneros
junto a su dimensión espiritual y contemplativa. Visten
hábito marrón con el escapulario y capucha y,
en ocasiones solemnes, capa y capucha de color blanco.
Según el libro "La Vida Religiosa de la A a la
Z" de George Schwaiger publicado por Editorial San Pablo
en 1998, la situación en 1996 era la siguiente: los
Carmelitas Calzados tenían 361 conventos en todo el
mundo con 2.197 miembros, 1434 de ellos sacerdotes, mientras
que los Carmelitas Descalzos poseían 525 conventos con
3.809 miembros, 2.422 de los cuales eran sacerdotes.
La orden femenina
No
podemos olvidar aquí la rama femenina: las carmelitas.
La orden nació en los siglos XIII y XIV, pero no se
organizaron como comunidad hasta el 1450 cuando fundaron en
Florencia (Italia) el Monasterio de Santa María de los Ángeles.
Santa Teresa de Jesús impulsó en España
una reforma en la congregación para llevar a cabo una
vida de clausura estricta y de oración profunda.
El
7 de febrero de 1562, la santa obtuvo autorización
para la erección del Monasterio de San José de Ávila,
que se abrió el 24 de agosto de 1562. En él,
se siguió la observancia de la regla que ella consideraba "primitiva" y
que fue aprobada por Inocencio IV en 1247. En la obra "Camino",
escrita por Santa Teresa de Jesús, se destaca la forma
de vivir de estas monjas:
"Deben ser capaces de vivir en soledad y estar abiertas
a la intimidad con Cristo, buscando en la oración y
en la mortificación", como participación
activa en su pasión redentora".
Santa
Teresa fundó 16 monasterios: Medina del Campo,
Malagón, Valladolid, Toledo, Salamanca y Alba de Tormes
de entre otros. A parte de San Juan de la Cruz, el Padre Gracián
fue junto a Santa Teresa los impulsores de esta reforma femenina
conocida también bajo el nombre de "carmelitas
descalzas". El espíritu de Santa Teresa fue difundido
fuera de España y se abrieron muchos conventos en diferentes
países de Europa. De entre muchas monjas que formaron
parte de las carmelitas descalzas cabe señalar a Santa
Teresa del Niño Jesús, también conocida
como Teresa de Lisieux (1873-1897) y a Santa Edith Stein (1891-1942).
En
1996, existían 64
conventos con 823 monjas de la antigua observancia de la
orden (carmelitas
calzadas), mientras
que la fundada por Santa Teresa (carmelitas descalzas) contaba
con 877 conventos y 12.278 monjas.
Otras
congregaciones: hay un gran repertorio en todo el mundo de
grupos religiosos que
siguen el espíritu carmelitano
que realizan diferentes servicios en los pueblos donde residen,
casi todo ellos dedicados a la educación, a los enfermos
y a los marginados. Todas estas órdenes fueron fundadas
por monjas, sacerdotes o religiosos.
Aquí están: Carmelitas de la Caridad (conocidas
también como "las Vedrunas" porqué las
fundó Santa Joaquina de Vedruna), Carmelitas Misioneras
Teresianas, Carmelitas Terciarios Misioneros, Carmelitas de
San José, Carmelitas Teresas de San José, Hermanas
de la Virgen María del Monte Carmelo y Carmelitas del
Sagrado Corazón de Jesús.
El escudo carmelitano
El
Escudo Carmelitano es un emblema verdaderamente bello por
su sencillez, celebre por
su antigüedad y
sagrado significado.
Esta compuesto de fondo blanco en la parte superior y marrón
la inferior, representa el vestido que la Stma. Virgen llevo
en vida y el habito de los carmelitas.
Así mismo la parte inferior marrón indica el
Monte Carmelo donde vivió la Stma. Virgen durante su
vida mortal, la Cruz fue agregada por San Juan de la Cruz en
la época de la reforma, representado a Nuestro Señor
Jesucristo.
En el centro de color marrón (Monte Carmelo), se encuentra
una estrella plateada, que representa a la Stma. Virgen María.
El fondo blanco de la parte superior significa que el profeta
Elias contemplo a la Stma. Virgen María en una nubecilla
blanca, en el mismo fondo se posan dos estrellas, doradas las
cuales representan a dos grandes profetas N.N.P.P. Elias y
Elíseo.
En
la parte superior del escudo se encuentran doce estrellas
las cuales significan la corona
de la Stma.
Virgen María,
simbolizan los doce grandes favores y gracias que concedió a
su orden y de manera especial, los doce privilegios y gracias
singulares con el que el Señor ensalzo a María.
De
la corona que se encuentra en la parte superior del Escudo
sale un brazo que sujeta
una espada,
se le atribuye al Santo
Patriarca Elias, termina en un punta en llama de fuego con
esta dio muerte a los falsos profetas de Baal en el Torrente
de Gison, por la honra de Nuestro Señor Dios Padre.
A
la vuelta de la espada hay una inscripción en latín
que dice: ZELO ZELATUS SUM PRO DOMINO DEO EXERCITUUM, me abrazo,
me consumo de celo por el Señor Dios de los Ejércitos.