

La
Confesión
en la Misericordia de Dios
En
todo momento de nuestra vida debemos tratar de mantenernos
libres de pecado
mortal, porque no sabemos en que día
y hora nos va a llamar Dios, como El dijo: "En el día
menos pensado llegará el Señor". Y que
mejor que estemos bien confesados siempre.
El sacramento de la reconciliación es una gran gracia
que nos dejó Nuestro Señor Jesucristo, pues así pagó por
nuestros pecados Él sufriendo y muriendo en la Cruz
para que se nos pudieran perdonar nuestros pecados. El
tomó sobre
Sí todos los pecados de nosotros y pagó con
su Sagrada Sangre.
Es por esto que es tan importante este gran sacramento.
Y por eso es que
debemos hacerlo de la mejor manera que podamos, prepararnos
y confiar totalmente en que es Nuestro Señor
mismo el que esta ahí escondido en el Sacerdote, Jesús
mismo es el que por medio del Sacerdote nos va a perdonar si
de verdad estamos arrepentidos.
Aquí una
GUIA
PARA CONFESARSE BIEN puedes bajarla e imprimirla. (Al
dar click saldrá otra página
y abajo hay un boton que dice DOWNLOAD)
Y
Jesús nos dice: “Que ningún alma tema
acercarse a Mí, aunque sus pecados sean como escarlata" (Diario
699) .
"Cuanto más grande es el pecador, tanto más
grande es el derecho que tiene a Mi misericordia". (Diario
723)
“Mi Corazón está colmado de gran
misericordia para las almas y especialmente para los pobres
pecadores.” (Diario
367)
“Que los más grandes pecadores pongan su confianza
en Mi misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho
a confiar en el abismo de Mi misericordia. Hija Mía,
escribe sobre Mi misericordia para las almas más afligidas.
Me deleitan las almas que recurren a Mi misericordia. A estas
almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No
puedo castigar aún al pecador más grande si él
suplica Mi compasión, sino que lo justifico en Mi insondable
e impenetrable misericordia. Escribe: Antes de
venir como juez justo abro de par en par la puerta de Mi misericordia.
Quien
no quiere pasar por la puerta de Mi misericordia, tiene que
pasar por la puerta de Mi justicia...”(Diario 1146)
“Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la
miseria de un alma tanto más grande es el derecho que
tiene a Mi misericordia e invita a todas las almas a confiar
en el inconcebible abismo de Mi misericordia, porque deseo
salvarlas a todas. En la cruz, la Fuente de Mi Misericordia
fue abierta de par en par por la lanza para todas las almas,
no he excluido a ninguna.” (Diario 1182)
“Escribe de Mi Misericordia. Di a las almas que es en el tribunal
de la misericordia donde han de buscar consuelo; allí tienen
lugar los milagros más grandes y se repiten incesantemente.
Para obtener este milagro no hay que hacer una peregrinación
lejana ni celebrar algunos ritos exteriores, sino que basta
acercarse con fe a los pies de Mi representante y confesarle
con fe su miseria y el milagro de la Misericordia de Dios se
manifestará en toda su plenitud. Aunque un alma fuera
como un cadáver descomponiendose de tal manera que desde
el punto de vista humano no existiera esperanza alguna de restauración
y todo estuviese ya perdido. No es así para Dios. El
milagro de la Divina Misericordia restaura a esa alma en toda
su plenitud. Oh infelices que no disfrutan de ese milagro de
la Divina Misericordia; lo pedirán en vano cuando sea
demasiado tarde.” (Diario 1448)
“Escribe hija Mía, que para un alma arrepentida soy la
misericordia misma. La más grande miseria de un alma
no enciende Mi ira, sino que Mi Corazón siente una gran
misericordia por ella.” (Diario 1739)
Vamos
pues a acudir con gran confianza y arrepentimiento al sacramento
de la Confesión, donde Jesús mismo
nos espera para perdonarnos, consolarnos y sanarnos.