Perpetuo Socorro
En
estos días
se celebra la Fiesta del Perpetuo Socorro.
Oficialmente es el día 27 de junio. Los Redentoristas,
por privilegio, pueden celebrarla el domingo que sigue a la
fiesta de San Juan (24 de junio). Así lo celebran, por
ejemplo, en el Rímac, donde este año pude celebrar
la Misa de Fiesta y recordar con emoción la primera
vez que entré en ese Santuario al llegar al Perú,
hace 42 años.
Al terminar la Misa se acercaba la gente a saludarme. Habían
pasado muchos años y allí había muchas
de esas personas…
Los jóvenes catequistas se habían casado y venían
a presentarme a sus hijos e incluso a algún nieto. Las
personas mayores con la cabeza blanca de fidelidad: ¡tantas
fiestas pasadas con la Virgen!
Uno de los caballeros ya tembloroso por la edad, me decía “llevo
65 años acompañando a la Virgen, como “caballero”;
sólo yo quedo de aquel tiempo”.
Estaba también una señora que había consagrado
sus tres hijas a la Virgen, la última de ellas hace
20 años y se la veía feliz orando ante la imagen
que tantos recuerdos dolorosos y gozosos le traía.
En otros lugares se hace en la fecha más oportuna, como
es el caso de Piura donde se celebra el primer domingo de julio.
En todas partes la Virgen del Perpetuo Socorro atrae a multitud
de personas que buscan su protección maternal.
¿ Quién no necesita algo?
Mejor aún, ¿qué cristiano no le lleva
una letanía de peticiones a la Virgen, consciente de
que ella puede conseguirlo todo de Dios, con su súplica?
Una de estas personas tuvo que ser, sin duda, Juan Pablo II
que ya desde pequeño acudía a la Virgen, bajo
esta invocación.
Pero dejemos que nos lo cuente el P. Juan Manuel Lasso de la
Vega, anterior superior general redentorista.
“
En mayo de 1991 Juan Pablo II visitó nuestra casa generalicia
en Roma, atraído sobre todo por el icono del Perpetuo
Socorro. El icono acababa de ser restaurado en los laboratorios
del Vaticano.
Era también domingo. A las 9 de la mañana celebró la
eucaristía en nuestra Iglesia. Al terminar pasó a
la sala de la comunidad. Éramos unos 100 redentoristas…
El Papa nos contó que cuando era joven le gustaba ir
a nuestra Iglesia de Cracovia y rezar ante el icono del Perpetuo
Socorro. En ella encontraba la fuerza para vivir en medio de
las dificultades de un país comunista. También
en esta visita descubrimos la humanidad del Pastor de la Iglesia,
cercano y cariñoso”.
Ahondando más en este encuentro de Juan Pablo el Grande
y los redentoristas, en la casa de la Virgen, será bueno
recordar que la “antigua imagen milagrosa” está como
una joya prendida en el que oficialmente es templo dedicado
a San Alfonso María de Ligorio.
Es interesante admirar cómo de esta manera parece que
la Virgen del Perpetuo Socorro quiso recompensar la devoción
del santo.
Algo similar acontece en Lima donde está la imagen de
la Virgen también en la Iglesia de San Alfonso.
Me permito pensar que cuando Juan Pablo II, en sus procesiones
anuales de Corpus Christi desde San Juan de Letrán hasta
Santa María La Mayor, al pasar por la Iglesia de San
Alfonso, tendría un pensamiento especial para la Madre
que le había robado el corazón y de la que se
confesaba “soy todo tuyo”.
No en vano ella había pedido expresamente, al mercader
que la llevó de Creta a Roma, que la colocara en la
Iglesia que está entre San Juan de Letrán y Santa
María La Mayor y allí permanece desde finales
del S. XV, con el paréntesis que hubo al destruir los
ejércitos napoleónicos la antigua iglesia de
San Mateo regentada por los padres agustinos y la construcción
del templo de San Alfonso a cargo de los padres redentoristas,
en el mismo lugar.
Que la Virgen del Perpetuo Socorro nos proteja a todos.
José Ignacio
Alemany Grau, Obispo