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"El Código Da Vinci"
La
verdad de "El Código da Vinci":
es falsa
Escrito
por Desde la Fe
Todo novelista debe gozar de libertad para realizar su obra,
siempre y cuando no asegure ante el público que las fuentes de información
que utiliza para probar sus delirantes teorías son verdaderas;
al hacerlo así, el autor de “El Código Da Vinci” se
convierte en deshonesto y embustero.
Si Dan Brown hubiera
explicado que él deseaba especular
o fantasear sobre acontecimientos reales, hubiera sido honesto
desde el principio, pero no lo fue y optó por mezclar verdades
y mentiras. Pretendió combinar la verdad con la ficción,
la historia con sus delirantes fantasías, hasta formar un
auténtico bodrio esotérico llamado “El Código
Da Vinci”.
Nadie con una mediana
cultura y formación religiosa puede
tomar en serio lo que de hecho es una novela, y por cierto, una
mala y mediocre novela, que hoy es llevada a la pantalla grande
con enormes despliegues publicitarios y con una gran expectativa
del público que, de ante mano, sabe bien que presenciará una
película de ficción y no un documental histórico
serio, que revelaría nuevas verdades, hasta ahora deliberadamente
ocultas, y que podría poner en cuestión las verdades
más profundas de la fe. Pretender semejante cosa es simple
y llanamente ridículo. ¡Eso sí que es ficción!
Ni la fe cristiana,
ni la Iglesia Católica están
en peligro ante el posible éxito de la película “más
esperada del año”; por el contrario, ha despertado
en la Iglesia una mayor inquietud por evangelizar con empeño
y profundidad a sus fieles con la finalidad de que conozcan con
más seriedad a Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre,
y se informen más seriamente sobre la Iglesia y su historia.
La novela de Brown pasará al basurero de los “Best
Sellers”, la película será tan efímera
como sus imágenes, pero la fe en Jesucristo permanecerá por
siempre y su Iglesia estará firme hasta el final de los
tiempos.
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Desde
la Fe
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