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"El Código Da Vinci"

¿Constantino inventó el cristianismo?

Escrito por Desde la Fe

“El Código Da Vinci” dice:

Hasta el siglo IV, la “cristiandad” era un movimiento formado en torno de una idea de Jesús como un profeta mortal. Cuando el emperador Constantino llegó al poder, se sintió inquieto por los conflictos entre el cristianismo y el paganismo, que amenazaban con dividir su imperio, así que eligió el cristianismo, y reunió en el Concilio de Nicea a cientos de obispos a los que obligó a afirmar que Jesús era el Hijo de Dios.

Constantino y el Concilio de Nicea

El emperador Constantino ciertamente hizo convocar el Concilio de Nicea en el año 325 d.C. en Asia Menor. Aunque no todos los obispos acudieron, y apenas algunos de Occidente. El propósito del Concilio era el de adoptar decisiones sobre aquellos asuntos que estaban afectando a toda la Iglesia, por lo que se le llamó “Concilio Ecuménico”.

Pero según “El Código Da Vinci”, Constantino convocó a esta reunión con el objeto de obligar a los obispos reunidos a afirmaran que Jesús era el Hijo de Dios (no un profeta mortal), lo que, por un lado, haría más poderoso y eficaz al cristianismo y, por el otro, ayudaría a fortalecer el Imperio Romano.

¿Por qué esto no es lógico? Simplemente porque cuando examinamos lo que hacían las comunidades cristianas y los obispos antes de reunirse en Nicea no nos muestran a un Jesús como “profeta mortal” en las liturgias que celebraban, ni en los tratados que escribían y usaban, ni en las Escrituras -perfectamente establecidas por ellos- desde las que predicaban y enseñaban. Ya desde los primero años del cristianismo se reconoció a Jesús como verdadero Dios.

¡Jesús es el Señor!

Del mismo modo, cuando examinamos los Evangelios y las Cartas de Pablo, datados entre el año 50 d.C. y el 95 d.C., lo que encontramos es una muestra coherente de descripciones de Jesús como un ser humano en el que Dios mora de un modo único.

Los Evangelios muestran con toda claridad que los apóstoles no llegaron a conocer la identidad de Jesús sino hasta después de la resurrección. Antes de ésta, estaban continuamente confundidos, equivocados y naturalmente, seguían siendo unos judíos fieles, capaces de pensar sobre Jesús solamente dentro de un contexto sencillo para ellos: como profeta, maestro, “hijo de Dios” y “Mesías”. En el ambiente judío, ninguno de estos términos implicaba una naturaleza divina, sino, más bien, la idea de que era un ser elegido por Dios.

Sin embargo, a la luz de la resurrección, los apóstoles comprendieron lo que Jesús les había insinuado durante su predicación y que por fin afirmó explícitamente (como relata Juan en los capítulos 14 a 17), que Él y el Padre son uno. Si leemos el Nuevo Testamento, lo encontraremos expresado de distintos modos: Mt 1-2; Lc 1-2; Lc 7, 36-50; Mc 2, 1-12; Mt 10, 40; Jn 14,8-14.

De igual forma, si revisamos los Hechos de los Apóstoles y las Cartas de Pablo, que describen a la Iglesia primitiva y refleja la predicación apostólica, no podremos evitar llegar a la convicción de que Jesús es el Señor (es decir, Dios), no sólo un gran maestro o un hombre sabio.

Los cristianos profundizaron en el conocimiento de que Jesús comparte su naturaleza con Dios alrededor de los siglos siguientes, como demuestra un rápido estudio de cualquier grupo de escritos de ese periodo. Por poner un ejemplo, Taciano, un escritor cristiano que vivió en el siglo II, escribió: “No actuamos como locos, ¡oh griegos!, ni contamos historias vanas, cuando anunciamos que Dios nació en forma de hombre”.

A lo largo de esos siglos, los maestros cristianos también habían tenido que aclarar la fe en Cristo frente a las herejías. Una de ellas, que ocasionó un problema en el siglo II, fue el “docetismo”, que afirmaba que Jesús era Dios, pero excluía toda humanidad real. Creía que su forma humana y sus sufrimientos no fueron auténticos, sino solamente una visión. La existencia del docetismo demuestra, de un modo exagerado, que la divinidad de Jesús estaba muy asentada mucho antes del siglo IV.

Conclusión

“El Código Da Vinci” apunta que Constantino fue el inventor de la noción de la divinidad de Jesús en el siglo IV; no obstante, como demuestran los testimonios del Nuevo Testamento y aclaran los tres primeros siglos de doctrina y culto cristianos, no fue así. Y si estamos realmente interesados en lo que enseñaban y creían los primeros cristianos sería mejor acudir a una fuente original en lugar de a una grosera y fantasiosa novela popular. ¿Cuál es esa fuente? El Nuevo Testamento.

RIDÍCULO

El Código Da Vinci dice que Constantino hizo del cristianismo la religión oficial del Imperio Romano. No lo hizo. El cristianismo llegó a ser la religión oficial del imperio hasta el reinado del emperador Teodosio, quien gobernó del 379 d.C. al 395 d.C.

 

- Desde la Fe

 

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