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"El Código Da Vinci"

Las fuentes bibliográficas, el mayor de los engaños

Escrito por Desde la Fe

“El Código Da Vinci” dice:

Hay miles de documentos que hablan de la misión de Cristo en términos muy humanos y prueba de ello es la relación que existía entre Jesús y María Magdalena, una relación que habría provocado incluso los celos de los apóstoles.

Lo primero que debemos aclarar es que muchos de los argumentos en los que se apoya la trama de “El Código Da Vinci” pueden parecer nuevos e ingeniosos, pero no lo son. Lo que hizo el autor de la novela fue simplemente tejer algunas tramas imaginarias y añadir tradiciones esotéricas publicadas en otros libros, como son: “El enigma sagrado” (de Michael Baigent, Richard Leigh y Henry Lincoln, 1980), “La revelación de los Templarios” (de Lynn Picknett y Clive Prince, 1997) y “María Magdalena ¿la esposa de Jesús?” (de Margaret Starbird, 1994). Todo lo que se refiere a Jesús, María Magdalena, el Santo Grial y el Priorato de Sión procede de estos textos, que en su momento fueron descalificados, ridiculizados y tachados de ficción por verdaderos expertos.

No obstante, cuando describe lo que asegura ser la auténtica misión de Jesús y el papel de María Magdalena, se remite a otras fuentes: a los evangelios gnósticos.

¿Qué son los evangelios gnósticos?


“El Código Da Vinci” presenta los evangelios gnósticos como fuentes serias y fidedignas, pero ¿realmente lo son?, ¿hemos de confiar ciegamente en que nos dicen la verdad sobre la vida, el mensaje y la misión de Jesús?

En primer lugar, debemos decir que efectivamente son documentos reales (cabe recalcar que no por el hecho de que sean reales, significa que contengan la verdad), tienen siglos de antigüedad, pero, hablando con propiedad, no son evangelios, sino documentos que surgieron de un confuso movimiento herético muy extendido en el mundo antiguo durante los siglos II y III, y que sobrevivió cientos de años después: el gnosticismo.

El pensamiento gnóstico fue un movimiento desorganizado y con distintos matices en los diferentes lugares y épocas en los que se desarrolló; sin embargo, tenía ciertas características predominantes. Por ejemplo, para los gnósticos el mundo material y corpóreo era funesto; aseguraban que la grave situación de la humanidad se debía al encarcelamiento de un “destello” espiritual dentro de la prisión del cuerpo material, y que la liberación de este espíritu aprisionado se lograba alcanzar únicamente con el conocimiento (gnosis), al cual, no obstante, podían acceder sólo unos cuantos elegidos.

Los gnósticos escribían sobre sus creencias, atraían a sus seguidores y los captaban con sus enseñanzas y ritos secretos, abriéndose camino en de algunas comunidades cristianas.

Esta situación planteó a los pensadores cristianos su primer desafío teológico real, ya que por lo general las versiones gnósticas del cristianismo denigraban al Antiguo Testamento, rebajaban o negaban la humanidad de Jesús e ignoraban su pasión y su crucifixión. Los documentos que “El Código Da Vinci” emplea para ofrecer su confusa imagen de Jesús son los mismos que utilizaron las sectas gnósticas al principio del cristianismo.

Documentos nada serios

Como ya hemos señalado, el gnosticismo se desarrolló durante los siglos II y III, lo que significa, pues, que aquellos escritos, que se supone que revelan un conocimiento secreto y verídico de Jesús, proceden de ese mismo período: es decir, más de cien años después de la muerte y resurrección de Jesús, y muy posteriores a cualquiera de los libros del Nuevo Testamento, que fueron compuestos a finales del siglo I.

Así, con un criterio amplio y honesto, debemos preguntarnos por qué razón tendríamos que creer que esos documentos posteriores nos hablan con más verdad de los acontecimientos reales vividos por Jesús que los Evangelios anteriores, escritos a partir del testimonio de los apóstoles que vivieron esos acontecimientos.

Hay también dos documentos a los que la novela presta una atención especial: los supuestos evangelios de Felipe y de María Magdalena, en los cuales se basa el autor para afirmar una íntima y personal relación entre Jesús y la Magdalena.

El evangelio de Felipe

Este es uno de los documentos hallados en Nag Hammadi, Egipto, en 1945. El sorprendente descubrimiento constaba de una colección de 45 títulos diferentes, excluidas las copias. Estaban escritos en copto (el lenguaje egipcio traducido a caracteres griegos), copiados por unos monjes anónimos; casi todos estos textos incorporaban algunas ideas gnósticas y reflejan sus creencias.

Basándose en las características de algunas envolturas, los expertos opinan que tales documentos fueron escritos en la segunda mitad del siglo IV, aunque algunos de los originales son ciertamente anteriores. El evangelio de Felipe, en particular, consideran los expertos que fue escrito en el año 250 d.C., siendo el más antiguo. Éste puede recibir abusivamente el nombre de “evangelio”, pero difícilmente muestra cualquier materia en común con los verdaderos cuatro Evangelios y, al igual que la mayoría del material gnóstico, emplea un estilo completamente distinto. El lenguaje de los Evangelios canónicos (los cuatro reconocidos por la Iglesia) es claro y firme, y destaca la pasión, muerte y resurrección de Jesús. El evangelio de Felipe es un conjunto de frases aisladas y capciosas en forma de diálogo, que reflejan claramente no el pensamiento de Jesús, sino el de la secta de los gnósticos.

El evangelio de María Magdalena

Lo mismo podemos decir de este evangelio. Es un texto procedente también de Nag Hammadi, es más corto que el de Felipe y tiene algo más de trama, por así decirlo. Según este documento, Jesús habla con sus discípulos antes de partir. María Magdalena trata de animarlos compartiendo con ellos algunas de las enseñanzas de Jesús, enseñanzas que algunos apóstoles aceptan y otros discuten. Parte de lo que supuestamente María Magdalena describe en este documento es el ascenso del alma a través de varias etapas de la vida después de la muerte, lo cual refleja claramente el pensamiento gnóstico de finales del siglo II, y por esta razón, la mayoría de los expertos datan su antigüedad, cuando mucho en este periodo.


Conclusión

Los escritos gnósticos tienen valor histórico en cuanto que nos describen el pensamiento de esta secta y su relación conflictiva con los demás cristianos; sin embargo, sus contenidos son falsos y absolutamente fantasiosos, como lo es también la novela que hoy los toma como una fuente histórica seria.

RIDÍCULO

“El Código Da Vinci” sostiene que los documentos de Nag Hammadi, así como los pergaminos del Mar Muerto, relatan la verdadera historia del Santo Grial. Esto es realmente absurdo, pues dos de los 45 textos de Nag Hammadi describen una única, pero no por ello menos ambigua relación entre Jesús y María Magdalena, pero no hay mención alguna a la historia del Grial. Por si fuera poco, los manuscritos del Mar Muerto (descubiertos en 1947 y no en 1950 como dice el autor) no contienen textos cristianos en absoluto. Son los textos de una secta judía eremita, llamada de los esenios.

 

- Desde la Fe

 

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